Bajo el lema ‘Los héroes no se tocan’, más de un centenar de personas se congregó frente al monumento para protestar contra su retirada; pese a que la entidad Núcleo Nacional se atribuyó la convocatoria, a su llegada buena parte de los asistentes se retiró

Es habitual que, análisis político, se contraponga a la tradicional división de la izquierda la unidad con la que la derecha suele encarar un determinado reto, independientemente del grado de extremismo sus distintos miembros. Sin embargo, ese supuesto bloque sólido no se hizo visible ayer sábado en Gijón. La concentración convocada a las seis de la tarde ante el monumento ‘Héroes del Simancas’, que pretendía exhibir el desacuerdo de parte de la sociedad con su pretendida retirada, sirvió también para visibilizar una suerte de brecha en el seno de la derecha. Y es que, aunque más de un centenar de personas, incluidos no pocos simpatizantes del franquismo, acudieron a la cita -organizada bajo el lema ‘Los héroes no se tocan’-, buena parte del total se retiró cuando, de súbito, irrumpió ante el Colegio de la Inmaculada el grupo neonazi Núcleo Nacional. Con los rostros ocultos bajo bragas y pasamontañas, enarbolando las banderas y pancartas de su colectivo, y realizando el ‘saludo romano’ propio del fascismo, los recién llegados, pese a espantar a más de la mitad de los asistentes iniciales, se atribuyeron la organización del acto.
«¡La historia no se borra, se respeta!«, clamaron los integrantes de Núcleo Nacional, una de cuyas miembros asumió la lectura del manifiesto elaborado para la ocasión. Por sí solo, ese mensaje recogió el testigo de los expresados en los momentos previos por los primeros asistentes, algunos de los cuales colocaron una corona floral adornada con la bandera de España, a modo de ofrenda, a los pies del monumento. No obstante, ni la coincidencia en la intención de base -la oposición a que, tal como pretende el Principado, la pieza sea eliminada de la fachada del colegio, que administra la Compañía de Jesús– impidió la escisión. De hecho, uno de los participantes originales llegó a afear a la docena escasa de afines a Núcleo Nacional que estuviesen «manchando el evento«; no en vano, a la convocatoria -cuya autoría se desconocía hasta ayer mismo- acudieron no solo nostálgicos de la dictadura, sino también personas ajenas a dicha ideología, pero críticas con la supresión de elementos que recuerdan capítulos de la historia nacional. Sea como sea, el lamento de aquel espontáneo surtió poco efecto, aunque la presencia de agentes de la Policía Nacional garantizó que no se produjeran disturbios.
Fuera de la concentración propiamente dicha, decenas de transeúntes se detuvieron para presenciar y, en función de las preferencias de cada cual, apoyar o condenar la acción que se estaba llevando a cabo ante el ‘Simancas’. Incluso hubo particulares que, smatphones en ristre, captaron la concentración, con fotografías y vídeos que han corrido como la pólvora en llamas en las redes sociales. A estas horas, dichas plataformas también están visibilizando la diferencia de opiniones no solo entre simpatizantes y detractores de la eliminación del monumento, sino también entre las mismas fuerzas que integran la derecha.