POR BORJA PINO Y PABLO R. GUARDADO
Acompañada por los artistas asturianos Rodrigo Cuevas, Víctor Manuel y Tejedor, la banda vallisoletana ofreció al público un amplio recital en el que no faltaron algunos de sus temas más reconocibles

Si el tiempo y la constancia son los ingredientes con los que se ‘cocina’ la maestría, a Celtas Cortos le sobra de ella por los cuatro costados. Y anoche, en el Gijón Arena, la banda de rock vallisoletana así lo demostró. Sumida como está en su gira ‘40 años contando cuentos‘, concebida, precisamente, para conmemorar las cuatro décadas sobre los escenarios que ya acumula, la formación que lidera Jesús ‘Cifu’ Cifuentes hizo vibrar no solo la plaza de toros de El Bibio, sino también a los cientos de devotos seguidores que no quisieron perderse un espectáculo, a juicio de la mayoría, histórico. Histórico tanto por la efeméride en cuestión, como por la compañía de que gozaron los protagonistas, que compartieron tablas y acordes con Rodrigo Cuevas, Víctor Manuel y José Manuel Tejedor, nada menos. ¿Alguien puede pedir más?
Que el mensaje ‘Fuck ICE’, una crítica sin contemplaciones al denostado Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés), decorase la camiseta de ‘Cifu’ dice mucho de la personalidad de los pucelanos, y así quedó demostrado durante las dos horas largas que duró su paso por el Arena. Al mismísimo Donald Trump dedicaron el tema ‘Adiós presidente’ -título en el que es fácil hallar una referencia al célebre programa televiso ‘Aló presidente’ que conducía el secuestrado y procesado exlíder venezolano Nicolás Maduro-, una declaración de intenciones que dio paso a otras canciones más veteranas y conocidas, como ‘Skaparate nacional’ o ‘Retales de una vida’; esta última fue la elegida por Tejedor para hacer su salida estelar, gaita en ristre. Ahora bien, para emblemas inmortales de Celtas Cortos, la legendaria ’20 de abril’, cantada a dúo con Cuevas. Al mierense Víctor Manuel le tocó hacer lo propio con ‘La senda del tiempo’, paso previo al aplaudidísimo -y lamentado- cierre, al son de ‘No nos podrán callar’.
Una despedida a la altura de un grupo tan reivindicativo como inconformista, que el próximo viernes desplegará su maestría musical en Zaragoza y, al día siguiente, despidiendo este mes de febrero, en Pamplona.