Este martes, 24 de febrero, se cumplen cuatro años del inicio de la invasión rusa de Ucrania en el marco del conflicto entre ambos países y la comunidad ucraniana en Gijón y Asturias organiza durante toda la jornada diferentes actividades para visibilizar la contienda, honrar a las víctimas y agradecer la solidaridad asturiana

El Muro amaneció hoy, 24 de febrero, con cintas azules y amarillas, los colores de la bandera de Ucrania, coincidentes con la asturiana. Se cumplen 4 años de la invasión rusa de Ucrania y la comunidad ucraniana en Asturias, representada por Casa Ucraniana en Gijón, Credo Gijón y Ucranianos en Asturias, organiza a lo largo del día diferentes actividades con el objetivo de «recordar a las víctimas civiles, reflejar la realidad de la guerra y mostrar la solidaridad de la comunidad local con el pueblo ucraniano», centrándose esta primera acción en honrar a «todas las víctimas de la guerra».
A las 13.30 horas estaba programado el inicio de la segunda iniciativa, una perfomance en la arena de la playa de San Lorenzo, en concreto a la altura de la escalera 5, bajo el nombre ‘El cielo sobre Ucrania’. «Queremos dibujar 206 drones Shahed en tamaño natural para enseñar que con estos drones cada noche atacan a nuestro país, a nuestros civiles», expresaba Oksana Ustymenko mientras se esforzaba en realizar, junto con una veintena de ucranianos, los primeros triángulos sobre la arena que simbolizaban estos aparatos bélicos de fabricación iraní utilizados por Rusia en esta guerra. La cifra escogida viene por «la media diaria más alta de aparatos de este tipo detectados en el cielo ucraniano entre 2022 y 2026», apuntaba la convocatoria.

Impulsora de la Casa Ucraniana en Gijón, un «proyecto cultural en el que me apoyan mis amigas ucranianas y con el que ya hicimos muchas cosas, entre ellas participar en el Carnaval, para integrarnos en la vida de Gijón y enseñar nuestra cultura y tradiciones, porque Ucrania es Europa y somos una familia con los europeos», Ustymenko llegó hace casi cuatro años a Asturias. En concreto, se asentó en Baldornón, «donde puedo decir que soy, ya que los seis primeros meses viví allí». «Ahora son mi familia española, asturiana. Estoy enamorada de vuestra vida, de vuestra manera de vivir, de vuestra democracia y sólo puedo dar las gracias a España y a Asturias», expresa.
Sobre la situación del conflicto, apunta que «tenemos un invierno muy duro y no es normal lo que hace Rusia con nosotros. Sus maneras de hacer guerra no son nada humanas. Mis amigos están allí y me cuentan cosas que yo no puedo imaginar, como estar en tu piso a 2 o 3 grados bajo cero… No tienes luz, ni electricidad, no puedes cocinar… Es muy dramático y me doy cuenta de que después de la guerra vamos a tener muchos problemas psicológicos porque es un trauma muy grande». Y en lo que respecta al fin del conflicto, Ustimenko se agarra en que «Rusia se va a hacer pequeña cuando todos los pueblos de la Federación Rusa tengan la independencia y no cuente tantos recursos para hacer la guerra». Mientras, sobre la paz negociada por el presidente estadounidense Donald Trump, valora que «él tiene que hacer lo que él piensa que es mejor por su país, pero no con la sangre de Ucrania».
Marcha hasta la Plaza Mayor
Las actividades conmemorativas de este aniversario se completarán esta tarde con dos nuevas acciones. A las 19.30 horas está prevista una marcha de apoyo a Ucrania, bajo el nombre de ‘Cada luz cuenta’, de la escalera 15 de El Muro a la Plaza Mayor. Los participantes llevarán encendidas linternas y luces de sus móviles en un trayecto en penumbra, ya que el alumbrado público permanecerá apagado. «La acción representa la luz de la esperanza que el pueblo ucraniano mantiene viva en medio de la oscuridad de la guerra», explican desde la Casa Ucraniana.
Ya frente al Ayuntamiento, a las 20.30 horas, se iniciará la performance ‘Las personas son la clave’ como parte de la campaña internacional «que exige la liberación de los prisioneros de guerra ucranianos, civiles detenidos ilegalmente, presos políticos y el regreso de los niños deportados”. Los presentes harán sonar sus llaveros, gesto que recuerda que «las llaves están en el bolsillo de todos, excepto de quienes permanecen en cautiverio, y expresa el deseo de que llegue el momento de su liberación».
