El Ateneo Obrero y el Ayuntamiento organizaron un acto este sábado en el Cementerio Civil de El Sucu; el historiador Héctor Blanco consiguió identificar la sepultura y su autoría

Magnus Blikstad sigue en la memoria de los gijoneses un siglo después de su muerte. Hoy, 28 de febrero, se cumplían 100 años de su fallecimiento y el Ateneo Obrero de Gijón/Atenéu Obreru de Xixón acudió, como hizo al conocer su fallecimiento en 1926, a la tumba de su hijo Haakon Napoleon Blikstad Kulø para honrarle. Si en aquella ocasión el acto consistió en una ofrenda floral, en ésta, en colaboración con el Ayuntamiento, se repuso además una placa para recordar la memoria de su pequeño, fallecido en 1897 por una meningitis cuando sólo tenía 4 años.
«Fue una persona importante tanto para la ciudad como para el Ateneo», apunta su presidente Luis Pascual sobre el empresario noruego afincado en Gijón en 1988 para fundar la Compañía General de Maderas. Durante la década que estuvo en Asturias alcanzó un gran reconocimiento por su labor empresarial, diplomática y filantrópica, siendo un gran benefactor del Ateneo. Así, gracias a su aportación fue posible la adquisición de la que fue su sede más afamada, en las Casas de Beronda, frente a la playa de San Lorenzo. «Lo mejor que pensamos para su centenario era reconocer este monumento funerario, así que, desde el año pasado, el historiador Héctor Blanco hizo una labor para identificar la tumba de su hijo», explica. Ésta había sido vandalizada años atrás y tan sólo se podía leer en ella ‘A nuestro querido hijo’.
El trabajo de Blanco permitió conocer también que el diseño del monumento funerario, trabajado por los marmolistas Montousse Hermanos en 1898, fue encargado por Blikstad y su esposa Anne Olava Kulø al escultor Arturo Sordo. Unos datos que se inmortalizan en la placa situada en un lateral de la misma junto al texto «el Ayuntamiento de Gijón y el Ateneo Obrero de Gijón recuperan la identificación borrada de esta tumba con motivo del centenario del fallecimiento de su benefactor Magnus Blikstad».
En el acto, que contó con la asistencia de cerca de 40 personas del mundo cultural y político de la ciudad, participó, además de Pascual y Blanco, Luis Miguel Piñera, Cronista Oficial de la Villa, quien fue fundamental para dar con la autoría de la tumba, y Ana Montserrat López Moro, concejala de Cultura, Museos e Industrias Creativas.
