‘Gijón a calladas’ son las jornadas gastronómicas que buscan llenar bares y reivindicar la tradición culinaria con apoyo de la Fundación Gijón Rural
Gijón vuelve a rendirse al sabor más tradicional de su cocina con la celebración de la segunda edición de ‘Gijón a calladas’, unas jornadas gastronómicas que reúnen hasta el próximo 8 de marzo a 56 establecimientos hosteleros de toda la ciudad en torno a uno de los platos más populares y reconocibles de la gastronomía local: los callos.
El objetivo principal de estas jornadas pasa por impulsar la actividad hostelera en una época especialmente compleja para el sector, marcada por la estacionalidad y el descenso habitual de la afluencia de clientes tras la campaña navideña.
La implicación de la Fundación Gijón Rural refuerza precisamente esa conexión entre gastronomía, territorio y tradición, apoyando una propuesta que pone en valor productos y recetas que forman parte de la identidad cultural gijonesa y asturiana. Su respaldo permite dar continuidad a unas jornadas que nacieron con vocación de permanencia y que buscan convertirse en una cita fija dentro del calendario gastronómico local.
Por su parte, Vicente Fernández, ideólogo y responsable de Nortegráfico, pone el acento en el carácter social del plato protagonista. «No hay otro producto gastronómico que reúna amigos, familias y, en definitiva, personas en torno a una mesa de la forma que lo hacen los callos», afirma, reivindicando su papel como símbolo de convivencia y encuentro.
La propuesta invita tanto a vecinos como a visitantes a redescubrir sabores de siempre a través de recetas elaboradas según estilos y matices propios de cada establecimiento. Desde versiones más tradicionales hasta interpretaciones personales, los callos se convierten durante estos días en hilo conductor de una ruta gastronómica repartida por todos los barrios de Gijón.
Entre los locales participantes figuran algunos de los grandes referentes de la hostelería gijonesa, como Casa Julio, El Faro del Pilés, La Galana, Casa Ferino, Cas Trabanco, El Rinconín de Deva o La Bodega de Miguel, además de otros establecimientos como Casa Oliva, El Chaflán, El Borne, El Mallu, El Saúco, Los Campinos, Peces de Madera, Somió Park, Hotel Silken, El Jamonar, Los Pisones, Villa Lucía, La Cabaña del Santu, Bodega Anchón, El Comienzo, Casa Andrés, La Pita Pinta o El Nuevo Chorby, entre muchos otros.
La amplia participación confirma la buena acogida de una iniciativa que, en apenas su segunda edición, logra implicar a buena parte del tejido hostelero local y consolidar una propuesta basada en la autenticidad gastronómica.
Más allá del atractivo culinario, ‘Gijón a calladas’ se presenta como una oportunidad para reivindicar la cocina tradicional como motor económico y cultural, demostrando que los platos de siempre continúan siendo un potente reclamo turístico y social. Durante estos días, los callos vuelven así a ocupar un lugar protagonista en las cartas gijonesas, recordando que la identidad de una ciudad también se construye alrededor de su mesa.