La asociación San Félix celebra elecciones marcada por enfrentamientos, polémicas y un vecindario dividido

La parroquia gijonesa de Porceyo celebra hoy, 1 de marzo, unas elecciones clave para renovar la presidencia de la Asociación de Vecinos San Félix, en un proceso marcado por la división interna, el debate sobre la gestión de los últimos años y la aparición de iniciativas vecinales alternativas que han evidenciado el malestar existente en parte del vecindario.Según el documento oficial de presentación de candidaturas, la Junta Electoral —integrada por María Victoria Menéndez Canal, Bernardo Morán y Mª de los Ángeles León Toledo— ha validado las candidaturas de Ana Migoya Redondo y de la actual presidenta, Marta Martínez Vega.
La convocatoria electoral llega después de una asamblea general ordinaria celebrada el pasado 24 de enero, en la que se fijaron las bases del proceso y se abordaron numerosas controversias acumuladas durante los últimos meses, según recoge el acta oficial de la reunión.
La reunión de enero estuvo precedida por la polémica generada tras la publicación de informaciones sobre la posible creación de una asociación vecinal alternativa en la parroquia. Durante la asamblea, la actual presidenta, Marta Martínez, abrió la sesión haciendo referencia directa a esa situación y al clima de descontento existente entre algunos vecinos.
La sesión estuvo marcada por interrupciones constantes, reproches cruzados y la exigencia reiterada de explicaciones sobre la gestión de la directiva actual, especialmente en cuestiones relacionadas con la comunicación interna y la transparencia.
Uno de los puntos más debatidos fue el uso de los canales informativos de la parroquia. La presidencia defendió que el grupo oficial de WhatsApp funciona como un canal unidireccional destinado exclusivamente a trasladar información a los vecinos y evitar enfrentamientos políticos o personales.
Frente a ello, se cuestionó la aparición de un chat alternativo, denominado “Porceyo Somos Todos”, donde participan vecinos críticos con la gestión actual y que, según la directiva, habría generado tensiones e incluso descalificaciones hacia miembros de la junta.
También se abordó la confusión surgida en torno a un correo electrónico utilizado en folletos informativos para captar nuevos socios, que la asociación aseguró que nunca llegó a estar operativo.
Durante la rendición de cuentas, Martínez repasó actuaciones realizadas durante su mandato, como mejoras en caminos o gestiones relacionadas con el saneamiento. Sin embargo, parte de los asistentes centró el debate en problemas cotidianos que siguen afectando a la parroquia.
Entre ellos destacan las deficiencias del servicio de autobús, los accesos tras la ampliación del entorno comercial de Alcampo y los atascos en las entradas y salidas del núcleo rural, cuestiones que varios vecinos consideran insuficientemente resueltas pese a las gestiones realizadas ante el Ayuntamiento.
La presidenta defendió que se presentaron alegaciones a distintos proyectos y que la asociación mantuvo reuniones institucionales, aunque reconoció la complejidad administrativa de algunas soluciones pendientes.
La asamblea de enero resultó decisiva para fijar las normas electorales que se aplican hoy. Finalmente, se acordó exigir una antigüedad mínima de seis meses como socio para poder optar a la presidencia, mientras que para ejercer el derecho a voto únicamente se requiere tener la cuota al día.
Además, se permitió participar en la votación a quienes formalizaron su alta como socios antes del propio 24 de enero, fecha límite establecida tras un intenso debate entre los asistentes.
Las elecciones de hoy se interpretan en Porceyo como algo más que una simple renovación de cargos. Tras meses de desacuerdos, el resultado marcará el rumbo de la asociación y, previsiblemente, el grado de cohesión futura del movimiento vecinal en la parroquia.
El proceso llega con el reto de recomponer la convivencia y recuperar consensos en una comunidad que, según reconocieron varios participantes durante la asamblea, afronta ahora el desafío de transformar la confrontación en participación activa.