El director General, Francisco González Orejas, comparece en la Junta e insiste a los diputados que nombren a su sucesor, para que resuelva un momento decisivo en la cadena pública

La Comisión de Control de RTPA, en la Junta General del Principado de Asturias, ha dejado un retrato conflictivo del futuro de la televisión pública de Asturias. Francisco González Orejas, director General de la RTPA, ha aclarado que el camino pendiente para reformar la empresa pública -desde la adecuación de las nuevas fórmulas de consumo a la dignificación laboral- no está en sus manos. El compareciente a petición del PP recordó a los diputados presentes en la Cámara su decisión de cesar como director, trasladada el pasado 12 de enero, después de siete años en el cargo de manera interina y tras más de cuatro décadas de experiencia en medios de comunicación, con la intención de poder disfrutar de su retiro laboral.
La jubilación de González Orejas determina el presente de la RTPA, que celebra su vigésimo aniversario, porque “es el momento de que una nueva persona asuma el proyecto”. Fuentes internas de la TPA explican a este periódico que esperan el nombramiento del sucesor o sucesora antes de Semana Santa, es decir, en las próximas semanas. Los trabajadores consultados por este periódico expresan que es “un momento decisivo” para la TPA, porque las televisiones lineales están perdiendo y la cadena necesita una renovación del consumo digital. “La carencia que tenemos en este sentido es muy notable”, añaden. Por eso en la casa se prefiere que venga alguien de afuera a dirigir la televisión, con ideas y con propuestas nuevas”.
González Orejas insistió en el recado varias veces: no quiere ahondar en la puesta en marcha del mandato marco aprobado hace nueve meses, porque no será quien lo ejecute. “No tiene sentido que culmine la tarea de un contrato programa, que va a tener una duración de tres años, porque yo no soy la persona que lo va a desarrollar”, ha explicado el compareciente. Este es el motivo por el que el mandato marco no ha echado a andar, están a la espera de la sustitución para elaborar un documento que sea la guía del futuro y la renovación de la RTPA. Es un instrumento de carácter formal, que establece algunos elementos novedosos, adelantó el director General saliente, como el énfasis en el desarrollo del asturiano, ausente en el anterior marco.
El problema es que en la plantilla actual, cerca de 150 trabajadores, no hay capacitación para desarrollar información en la lengua propia, porque a los trabajadores que accedieron a su puesto de trabajo por oposición no se les exigió su conocimiento. “Por esto estamos buscando fórmulas. El mandato marco no establece que los informativos sean en asturiano. Nadie pretende el pasar de emitir los informativos en castellano a íntegramente en asturiano”, dijo González Orejas. En estos años ha ofertado cursos de asturiano para los trabajadores, “pero no existe una estandarización de la capacidad de uso”.
La escena en la Junta del Principado fue paradójica: el director General reclamaba a los diputados que aceleraran sus responsabilidades para encontrarle sustituto y los diputados le afearon no haber puesto en marcha el mandato marco aprobado hace nueve meses y, de esta manera, la renovación de la RTPA. La elección de la nueva Dirección General puede ser doble: elegirse de manera interina, con la mayoría del Consejo de Administración, como ocurrió con Francisco González Orejas, o a través de una votación en la Junta General del Principado, que requiere de una mayoría cualificada. Es decir, el PP y el PSOE deberían ponerse de acuerdo en el candidato o candidata. Este pacto no parece posible dada la enconada situación entre sus líderes, pero elegir sin pactar lastraría la independencia y los planes de sostenibilidad de la cadena pública ante un supuesto cambio de Gobierno.
La transformación digital se presenta como la misión de la cadena pública. Casi más que mejorar la audiencia tradicional. Desde la televisión indican que la audiencia importa, pero “no es la prioridad”. “Hay menos de 250 audímetros en Asturias y el sistema está muy desfasado y obsoleto. A nivel nacional puede funcionar, pero con esta fórmula no podemos fiarnos. Ahora hay nuevos sistemas de control de smart TV mucho más fiables. La audiencia preocupa, pero no obsesiona”, cuentan a este periódico. Sin embargo, en el endiablado futuro de la cadena, sus trabajadores y sus telespectadores, la limitación presupuestaria lo condiciona todo. Indica el director General que el presupuesto de la RTPA es el más modesto del conjunto de las televisiones autonómicas, a excepción de la televisión de Murcia. En total, 24 millones de euros anuales.
“El presupuesto limita la aplicación inmediata del mandato marco”, ha asegurado González Orejas, que ha compartido con los diputados que aunque la contratación de empresas externas para elaborar contenidos es una fórmula económica eficiente, “no es la mejor fórmula”. Bajo su punto de vista personal, la plantilla de apenas 150 trabajadores es escasa y los redactores contratados que hacen información municipal y de deportes deberían ser incorporados a la plantilla. Este procedimiento acabaría con la precarización de los trabajadores contratados por empresas externalizadas pero aclaró que, en cualquier caso, es una decisión que depende de la Consejería de Hacienda y de un incremento de la aportación económica.
Estas limitaciones económicas y de recursos amenazan con la extinción de la información en las alas de Asturias. Aunque el director General ha negado tal situación, reconoce que los informativos de la TPA tienen más repercusión en la población rural que en la población urbana. Por último, llamó la atención sobre la libertad en la que se encuentran los redactores y redactoras de la cadena pública. La evidencia es que en 20 años no han “sentido nunca la necesidad” de constituir un Consejo de Informativos para velar por su independencia y protegerse ante las injerencias políticas. Desde la TPA indican que “hay otras autonómicas mucho más controladas y menos objetivas”.