Tuero advierte que pedirá «el cierre total de la calle» en la Comisión de Urbanismo de este viernes, y define como una «broma macabra» que el Ayuntamiento se limitase a alegar que ni durante la Semana Negra de 2025, ni ahora, «existe ningún riesgo»

Han pasado veinticuatro horas desde que ayer martes, al inicio de la tarde, miGijón desvelase el precario estado en que se halla la calle Palafox, fruto de la corrosión que aqueja a las canalizaciones que discurren bajo ella, y que, hasta su apuntalamiento provisional en diciembre, amenazó con hacer que colapsase en cualquier momento. Un día completo durante el cual el Ayuntamiento no ha aclarado si, como informaron a este diario fuentes municipales de alto nivel, ya sabía de esa debilidad en julio del año pasado y, aun así, pese a prohibir el paso de vehículos, autorizó el tránsito de cientos de miles de personas a la Semana Negra por dicha arteria, principal acceso al evento cuando aún se celebraba en los terrenos de Naval Gijón. No obstante, quienes sí se han pronunciado sobre el particular han sido los miembros del PSOE; concretamente, el concejal Ramón Tuero, que hoy miércoles ha cargado duramente contra el Ejecutivo gijonés, entre acusaciones de imprudencia y advertencias de que, en la Comisión de Urbanismo fechada para el viernes, pedirá formalmente la total clausura de esa vía, tal como se sugería en los informes externos encargados por la Empresa Municipal de Aguas (EMA), y presentados en diciembre, antes del refuerzo. A mayores, exigirá la presentación de todos los documentos técnicos disponibles sobre su deterioro.
«Es absolutamente irresponsable la actitud del Gobierno, que puso en peligro a miles de personas que acudíamos a la Semana Negra y pasábamos por esa calle durante el mes de julio», ha declarado Tuero esta mañana, dando por válida la teoría de que el Consistorio, efectivamente, estaba al corriente del peligro de hundimiento que planeaba sobre Palafox. A ese respecto, para el edil socialista es esclarecedor que, como se ha dicho, «no dejasen pasar al recinto los vehículos, como camiones de reparto, coches de bomberos o ambulancias»; la prueba, considera, de que en los despachos del equipo municipal «eran conscientes de que (Palafox) no estaba bien pero, aún así, como gesto de despedida, dejaron el acceso peatonal». Por si fuese poco, Tuero ha recordado que el 19 de diciembre, en la Comisión de Urbanismo celebrada ese día, ya pidió explicaciones sobre el estado de la calle al edil del área, el forista Gilberto Villoria, tras tener conocimiento de las obras de apuntalamiento. La respuesta de Villoria «nos dejó perplejos»: el titular de Urbanismo confirmó que, «durante una revisión, los técnicos de la EMA detectaron oxidaciones en los armados de las canalizaciones», pero aseguró que, con la intervención de refuerzo, y la colocación de bolardos para impedir el paso de vehículos, «se garantiza la seguridad».
Temor socialista al «efecto llamada» del paseo de ‘Naval Azul’

En opinión de Tuero «nada de lo dicho entonces por Villoria era cierto». Al fin y al cabo, ha proseguido hoy, los mencionados informes externos -encargados en agosto por la EMA al estudio de ingeniería cántabro Dýnamis, y elaborados a partir de las catas hechas en octubre por la firma ovetense Geodrilling- expresan «taxativamente» la necesidad de «cerrar al tráfico, tanto peatonal como rodado, la calle Palafox, desde su intersección con la calle Mariano Pola hasta el extremo en el cantil del muelle». A mayores, para el concejal del PSOE es de todo punto censurable, si no directamente preocupante, que ya en diciembre, en aquella Comisión de Urbanismo, «pidiésemos esos informes, y nada nos dieron; tuvimos que esperar al nuevo año para tenerlos». Y no merece mayor consideración que el 22 de diciembre la alcaldesa, Carmen Moriyón, también de Foro, «inaugurase el paseo de ‘Naval Azul’, con el consiguiente efecto llamada para que la gente acuda a visitarlo». La propia respuesta dada ayer por el Gobierno local a miGijón, que se limitó a responder a todas las dudas anteriores asegurando que «tanto con el uso actual, como con el de entonces, no existe ningún riesgo», resulta inadmisible para Tuero. «Es de broma, pero de broma macabra», concluía esta mañana.