Seguros contra impagos y Multirriesgo, gestión inmobiliaria y ayudas para reformas para atraer a los propietarios

El Ayuntamiento de Gijón ha puesto en funcionamiento un nuevo programa destinado a ampliar el parque de viviendas en alquiler a través de la movilización de pisos que actualmente permanecen desocupados. Bajo el nombre «Gijón, confía alquilando», la iniciativa busca facilitar el acceso a una vivienda a precios asequibles, al tiempo que ofrece garantías y respaldo institucional a los propietarios que decidan arrendar sus inmuebles.
El proyecto, impulsado por la Empresa Municipal de la Vivienda de Gijón/Xixón (EMVISA), se presenta como una respuesta a las dificultades que atraviesa el mercado residencial local. El incremento de los precios y la falta de oferta han convertido el alquiler en una opción cada vez más complicada para numerosos hogares. Ante este escenario, el consistorio gijonés ha diseñado un sistema que pretende reactivar viviendas que no están siendo utilizadas y ponerlas a disposición de quienes buscan un hogar en la ciudad.
La propuesta parte de una idea clara: muchos propietarios mantienen sus viviendas vacías por temor a impagos, deterioros o procesos administrativos complejos. El programa municipal pretende eliminar esas incertidumbres mediante una red de garantías y un proceso de gestión simplificado que facilita el arrendamiento.
Uno de los aspectos centrales del plan es la identificación de los inmuebles que pueden incorporarse al programa. El objetivo es aprovechar el parque ya existente en lugar de depender únicamente de nuevas promociones residenciales.
Para ello, se consideran viviendas desocupadas aquellas en las que no haya personas empadronadas, o presenten un consumo eléctrico anual inferior a 750 kilovatios hora KWh/año, o no hayan estado arrendadas durante al menos cuatro meses. También se incluyen los pisos que abandonen el uso turístico para convertirse en residencia habitual bajo la normativa de la Ley de Arrendamientos Urbanos.
Con esta definición se pretende incorporar al circuito del alquiler viviendas que, por distintas razones, permanecen fuera del mercado. El consistorio confía en que esta fórmula permita incrementar la oferta disponible sin necesidad de nuevas construcciones, una estrategia que puede tener efectos más inmediatos sobre la disponibilidad de pisos.

Procedimientos más ágiles y transparentes
El funcionamiento del programa se apoya en un modelo de tramitación diseñado para reducir burocracia y asegurar la transparencia en cada fase del proceso.
Los propietarios interesados pueden iniciar la incorporación de su vivienda a través de una de las agencias inmobiliarias acreditadas como Agentes Colaboradores. Estas entidades ofrecen asesoramiento gratuito y se encargan de recopilar la documentación necesaria para la inscripción del inmueble en la plataforma digital del programa.
Una vez publicado el piso, las personas que cumplan los requisitos económicos establecidos pueden presentar su solicitud durante un periodo limitado. Este sistema permite que todos los aspirantes tengan las mismas oportunidades de acceder a la vivienda.
La adjudicación final no depende de decisiones discrecionales ni del orden de inscripción. El proceso se resuelve mediante un sorteo automatizado que determina la prioridad entre los solicitantes. Este mecanismo informático garantiza, a través de un código de seguridad, que el procedimiento sea objetivo y evita prácticas poco transparentes que tradicionalmente han generado desconfianza en algunos sistemas de asignación.
Garantías para incentivar a los propietarios
El programa pone especial énfasis en reducir los riesgos asociados al alquiler para quienes ponen su vivienda en el mercado. La seguridad para el arrendador constituye uno de los pilares sobre los que se construye toda la iniciativa.
EMVISA asume diversos costes relacionados con la gestión del alquiler. Entre las coberturas incluidas figura un seguro frente a impagos durante un periodo de hasta quince meses, así como un seguro multirriesgo del hogar, ambos durante los tres primeros años de contrato. También se contempla la protección frente a posibles daños en la vivienda.
Además, el programa verifica previamente la solvencia económica de los candidatos a inquilinos, con el fin de asegurar que disponen de ingresos suficientes para afrontar el pago de la renta. Esta evaluación previa busca reducir las situaciones de morosidad y ofrecer tranquilidad a los propietarios.
Otro incentivo consiste en la posibilidad de solicitar un préstamo sin intereses de hasta 4.000 euros para realizar pequeñas mejoras o adecuaciones en la vivienda antes de su alquiler. De esta forma se facilita que los pisos puedan ponerse en uso en mejores condiciones.
Alquileres con precios limitados
El programa establece un marco de precios con el objetivo de mantener las rentas dentro de niveles accesibles. El límite máximo del alquiler se fija en 650 euros mensuales y no puede superar los 11 euros por metro cuadrado de superficie construida.
Estas condiciones permiten que las viviendas ofrecidas dentro del sistema mantengan un coste inferior al de muchos inmuebles disponibles en el mercado libre, lo que abre una oportunidad para hogares que actualmente encuentran dificultades para encontrar vivienda.
Los contratos tendrán una duración de cinco años, o más, si las partes acuerdan la prórroga de los mismos, conforme a la legislación vigente en materia de arrendamientos urbanos. Esta estabilidad contractual beneficia tanto a propietarios como a inquilinos, ya que aporta previsibilidad a medio plazo.