Más de 3.000 trabajadores están llamados a secundar unos paros surgidos de la falta de acuerdo para mejorar las condiciones recogidas en el convenio colectivo del sector; la reparación del horno alto B se ha visto afectada

Si se observasen la mayoría de las instalaciones de ArcelorMittal en un día cualquiera, de lunes a domingo, los 365 días del año, la siderúrgica asturiana se asemejaría para muchos a un hormiguero, dominada por un trajín constante de personas, vehículos, máquinas especializadas… En fin, todo lo que, este martes, ha desaparecido de las factorías avilesina y gijonesa. En la primera de las nueve jornadas de huelga convocadas por los trabajadores de las empresas auxiliares -más de 3.000, según estimaciones del sector-, los participantes en las movilizaciones han bloqueado todos los accesos a las plantas de la multinacional en la región, impidiendo el paso de aquellos empleados que no contasen con un permiso específico para alcanzar sus respectivos puestos. Ha sido la única salida hallada por los sindicatos para tratar de forzar una mejora del convenio colectivo que, por el momento, no ha sido posible, dada la falta de acuerdo con la Federación de Empresarios del Metal y Afines del Principado de Asturias (FEMETAL).
Ya desde las cinco de la mañana los primeros piquetes aparecían apostados ante las múltiples entradas, parando cada vehículo que trataba de entrar en el recinto. De hecho, así continúan a estas horas, de modo que únicamente los profesionales encargados de mantener la conocida como fase caliente activa -que afecta al horno alto y a las baterías de cok- han podido franquear el umbral y desempeñar sus labores. Gracias a ellos, tanto el horno alto A como las mencionadas baterías están manteniendo su actividad; no obstante, no ocurre lo mismo con el horno alto B, pendiente de ser vaciado para completar su reparación. Dicha tarea permanece hoy paralizada, y así seguirá, presumiblemente, mañana miércoles y el jueves, los dos días de huelga restantes esta semana. Lo mismo sucederá los martes, miércoles y jueves de las dos próximas semanas. Así las cosas, Arcelor ha reclamado oficialmente una «rápida solución» al conflicto, dada su profunda dependencia de las auxiliares para desarrollar su actividad productiva cotidiana.