Los trabajadores reclaman una actualización del convenio colectivo, con cambios como la reinstauración de la cláusula de revisión salarial; la patronal llama a la «responsabilidad» de las partes y descarta cesiones ante cualquier tipo de «coacción»

ArcelorMittal vuelve a amanecer esta mañana dominada por el silencio, carente de la febril actividad que suele caracterizar sus jornadas, en esta nueva jornada de huelga protagonizada por las empresas auxiliares, la segunda de las nueve convocadas. Sin embargo, y recurriendo a una metáfora de lo más manida, la luz podría estar comenzando a brillar allá, al final del túnel. La representación sindical de los trabajadores, encabezada por Comisiones Obreras (CCOO), y la Federación de Empresarios del Metal y Afines del Principado de Asturias (FEMETAL) volverán a sentarse a la mesa de negociación a las 12 horas de hoy, en busca de un acuerdo que permita desbloquear la situación. A ese respecto, conviene aclarar que este miércoles, como ayer, los accesos a las plantas que la multinacional opera en Gijón y Avilés vuelven a estar bloqueados por los piquetes, repitiéndose la misma dinámica de incapacidad de acudir a sus puestos para el grueso de la plantilla. De hecho, ayer solo estuvieron operativos el horno alto A y las baterías de cok, pero no fue posible proseguir con las reparaciones necesarias para que el horno alto B recupere la actividad productiva.
El que sean cerca de 3.500 los profesionales llamados a secundar los paros demuestra hasta qué punto la siderúrgica depende de las auxiliares para el desarrollo de su labor. Un colectivo que, harto de la realidad que lleva años arrastrando, solicita una actualización y mejora del convenio colectivo sectorial. Entre los cambios reclamados, el mascarón de proa es la recuperación de la cláusula de revisión salarial, anulada para compensar los efectos de la pandemia en el tejido productivo, y que, entienden los sindicatos, ahora se ha vuelto radicalmente innecesaria, y merma el poder adquisitivo de la plantilla. Por su parte, la patronal FEMETAL, aunque no ha aclarado si hoy se plegada a dicha petición -que va acompañada de mejoras salariales y de condiciones-, sí se mostró dispuesta a retomar las conversaciones. No obstante, matizó ayer que la «coacción» no es admisible, y alertó de la posibilidad de llevar a la principal factoría de Asturias a una dinámica de «riesgo industrial» si la huelga se prolonga, pidiendo por ello «responsabilidad» a su contraparte.