Fue soltada frente al Cabo Vidio un mes y medio después de llegar al Centro de Recuperación de Animales Marinos de Asturias (CRAMA) de la instalación gijonesa con poco peso, infecciones respiratorias, deshidratación y debilidad extrema

La Coordinadora para el Estudio y Protección de las Especies Marinas (CEPESMA) la recogió el 24 de enero en la playa de Cadavéu/Cadavedo con poco peso, infecciones respiratorias, deshidratación y debilidad extrema. Se trataba de una cría de foca procedente de la zona de Irlanda y Gran Bretaña que llegó a la costa asturiana, al igual que otros ejemplares aquellos días, tras desorientarse por culpa de los temporales y ser arrastrada por las corrientes. Dos días después era trasladada al Centro de Recuperación de Animales Marinos de Asturias (CRAMA) del Bioparc Acuario de Gijón, previo paso por el Centro de Recuperación de la Fauna Silvestre de Sobrescobio, con un peso de 17 kilos. Y ayer, cuando había pasado mes y medio, gracias a la atención veterinaria especializada, la hidratación, un tratamiento con antibióticos y un seguimiento continuo hasta que aprendió a alimentarse por sí misma, fue soltada frente al Cabo Vidio una vez recuperada su fuerza y marcando 24,5 kilogramos en la báscula.
Se trasladó al animal en la patrullera Ría del Eo a este punto porque reúne «condiciones óptimas para la suelta de este tipo de animales, al ofrecer aguas abiertas, baja presión humana y un entorno adecuado para que la foca pueda reintegrarse progresivamente en su medio natural», apuntan desde la instalación gijonesa. El ejemplar estaba acompañado por personal de la Dirección General de Planificación Agraria de la Consejería de Medio Rural y Política Agraria, agentes de medio natural y personal del Acuario, y antes se le había implantado un microchip de identificación que permitirá reconocerlo en el caso de futuros avistamientos o si volviera a ser rescatado.
Las focas grises nacen generalmente a finales de invierno y permanecen con su madre durante varias semanas, tiempo durante el cual aprenden a nadar, bucear y capturar presas como peces y crustáceos. Cuando se separan prematuramente, como fue el caso, no son capaces de alimentarse correctamente, se debilitan y pueden terminar varadas en playas e incluso ser arrastradas por corrientes marinas a cientos de kilómetros de su hábitat. El CRAMA forma parte de la Red de Varamientos del Principado de Asturias, que se activa a través del 112 cuando se detectan animales en riesgo, y atiende por su experiencia e instalaciones a animales en este tipo de situaciones para su recuperación antes de ser devueltos al medio natural.