El forista Villoria recuerda a Vox que, aun siendo un equipamiento de titularidad municipal, es el club el responsable de su cuidado cotidiano; pese a ello, anuncia una inversión de 450.000 euros este año para seguir acometiendo obras estructurales

Una versión inversa de la expresión caribeña ‘Quítate tú pa’ ponerme yo’ serviría para definir la relación que, de un tiempo a esta parte, el Real Sporting de Gijón, usuario de El Molinón, mantiene con el Ayuntamiento de la ciudad, propietario de ese equipamiento. Simplificándolo mucho, la razón de ese desajuste se encuentra en el estado general y en la progresiva degradación que presenta el estadio, fruto del uso continuado, del paso del tiempo y del insuficiente cuidado. Una cuestión que ha vuelto a las portadas recientemente, y que ayer se ‘coló’ en el Pleno municipal ordinario de marzo. En respuesta a una pregunta de la portavoz de Vox, Sara Álvarez Rouco, formulada para que el Gobierno explicase cómo está El Molinón, y qué se ha hecho y qué se va a hacer en él para paliar tal deterioro, el concejal de Infraestructuras Urbanas y Rurales, Gilberto Villoria, anunció que, por su parte, se invertirán hasta 450.000 euros a lo largo de este año para obras de reparación y mejora… Y que, en paralelo, el Ejecutivo insistirá a la entidad concesionaria, el Sporting, para que cumpla diligentemente con sus compromisos en lo concerniente al mantenimiento.
«Hay que asumir las responsabilidades, porque una parte parece no tenerlo claro», sentenció el edil de Foro, antes de detallar que, según las cláusulas recogidas en el contrato de concesión administrativa -renovado en 2016, y con una vigencia de treinta años desde entonces-, «es el club el que debe asumir el coste de las reformas, y participar en las inversiones decididas por el Ayuntamiento en hasta 300.000 euros anuales». No obstante, Villoria intentó calmar los ánimos insistiendo en que las deficiencias detectadas hasta entonces, y que se concentran en las estructuras de hormigón y metálicas, así como en distintas secciones de las gradas de El Molinón, «no comprometen la seguridad estructural, pero acortan su vida útil». Algo que, apuntó el titular de Infraestructuras tirando de hemeroteca, ya se advirtió en 2014, año en que, por primera vez, se alertó de la necesidad de ejecutar refuerzos estructurales; los mismos se llevaron a cabo en los años 2015, 2017 y 2018, pero en 2019 se suspendieron, y un intento de retomarlos en 2021, centrándose en las gradas y pórticos de las Tribunas Este y Sur, quedó desierto, sin que la Corporación de entonces reactivase el proceso. El actual Ejecutivo rescató aquellas intervenciones; de hecho, en mayo finalizará la ronda de reparaciones estructurales actualmente en curso, valorada en 155.782 euros.
¿Qué dice al respecto el Sporting? Pues… Tras el abordaje del tema en el Pleno de ayer, nada. Consultado por este periódico, el club ha declinado hacer declaraciones al respecto, y ha remitido al comunicado oficial emitido hace seis días, tras las últimas polémicas por el estado general del equipamiento. En dicho texto, la directiva del Sporting asegura que, desde que Orlegi Sports adquiriese el equipo en 2022, se ha estado «colaborando con el Ayuntamiento, y continuando con las labores de conservación y mejora de esta histórica instalación». Un compromiso, opinan, que ha quedado demostrado desde antes, incluso; no en vano, aseguran, desde 2018 el Sporting «ha realizado inversiones directas, y consumos y gastos operativos, dedicados al cuidado y mantenimiento de las diversas partes de El Molinón por un importe cercano a los once millones de euros, destinadas a distintas actuaciones de mejora, adecuación y mantenimiento del recinto». Todo ello, por no hablar del «impacto económico que el club genera, de forma constante en Gijón». Por eso, concluyen, para la directiva y para Orlegi Sports «el debate no debe centrarse en el pasado, sino en decidir juntos cómo queremos que sea El Molinón, y qué papel puede desempeñar para la ciudad en los próximos treinta o cuarenta años».