La escritora compostelana acude a Asturias para presentar su quinta novela, un relato ambientado en los duros tiempos posteriores a la Guerra Civil Española, y que transforma su Galicia natal en el escenario de un trágico misterio familiar
Es una constante, a lo largo de la inabarcable historia de las relaciones humanas, que los silencios, los secretos, los pensamientos y hechos ocultos, a la postre, resulten más dolorosos que las palabras pronunciadas. Sobre todo si, como no es menos habitual, acaban por descubrirse. Y es que… ¿Cuántas amistades, cuántas relaciones amorosas, cuántos lazos familiares y, en definitiva, cuántos nexos entre personas se han quebrado para siempre por mor de ello? Imposible contabilizarlo. Y es en esas aguas en las que nada ‘Cuando el viento hable’, la quinta novela de la escritora compostelana Ángela Banzas, y la misma que, el año pasado, la llevó a acariciar el Premio Planeta, del que fue finalista. Con la dura posguerra española y la Galicia rural como escenarios, el relato sigue los pasos de Sofía, una niña de imaginación que, precisamente gracias a ella, logra hacer frente a los dramas de la época en la que le toca vivir… Y, de paso, desentrañar los oscuros misterios que rodean a su familia. Una serie de premisas bien aplicables al momento presente, presentadas por la autora en el Club de La Nueva España, y que ahora pueden disfrutarse en este vídeo del Canal Prestosu de Caja Rural de Asturias.
«Desgraciadamente, la actualidad demuestra que seguimos estando enfrentados, buscando diferencias para pincharnos los unos a otros», admite Banzas durante su entrevista con la presentadora del espacio, Juncal Herrero, tratando de extrapolar esa forma que tiene su creación, Sofía, de encarar los desafíos de su tiempo, al escenario actual. Un presente, prosigue la literata, en el cual «el contexto global no ayuda a ser esperanzadores, pero debemos mantenerlo». Y, a la hora de asumir esa tarea titánica que es no decaer cuando todo parece motivar hacia el desánimo, son las herramientas que la pequeña Sofía utiliza las que pueden marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso. «A eso ayuda la imaginación, y también el pensamiento crítico, para que seamos capaces de aparcar todo lo que creemos que nos separa», plantea Banzas. Y sabe lo que dice. No en vano, el embrión de ‘Cuando el viento hable’ fue «una experiencia que tuve de niña; pasé un tiempo en el hospital, y me di cuenta de dos cosas: del valor de los libros y del poder de la imaginación, y del hallazgo del semejante». En otras palabras, «todos somos mucho más parecido, con la misma necesidad de consuelo y de esperanza».
Aquella vivencia se encuentra en la raíz de una obra que, pese a lo tétrico del momento y a lo retorcido de algunos de sus contenidos, pretende ser «un viaje emocional desde la oscuridad hacia la luz», una oda al optimismo y a la capacidad de sobreposición, tan propia del ser humano. Y, en dicha tarea, la comunicación abierta, limpia, meditada y sincera puede marcar otra diferencia capital. Al fin y al cabo, concluye Banzas, «es muy importante ser conscientes de la importancia de las palabras; tienen eco, y pueden ser piedras, pero también plumas. Y también es importante saber cuándo hay que guardar silencio».