Al hombre, de 51 y vecino de Avilés, se le perdió el rastro el día 10, cerca de la punta de Engaramada, y en el transcurso de la búsqueda fueron encontradas dos cañas de pescar de su propiedad, ambas en el entorno de la playa de Pedreyada

Aparte de impresionante, violenta, hermosa e indomable, la mar es caprichosa. Solo así, conociendo lo impredecible de sus ciclos y mareas, se explica que, según ha trascendido este domingo, y ha confirmado la Guardia Civil, el cuerpo sin vida de Juan Carlos ‘Juancho’ Suárez, el pescador avilesino de 51 años desaparecido en Coaña el 10 de enero, apareciese hace días en un lugar tan distante como el golfo de Vizcaya, en Francia, hasta cuyas costas fue arrastrado por las corrientes del Cantábrico. El cadáver, identificado gracias al registro odontológico, aún permanece bajo custodia de las autoridades galas, dado que la Fiscalía francesa ha pedido pruebas toxicológicas para tratar de esclarecer las causas del deceso; una vez concluyan, se procederá a su repatriación a territorio español.
Suárez, un habitual de la práctica de la pesca, fue visto por última vez el 10 de enero, en las inmediaciones de la punta de Engaramada, y su ausencia propició el despliegue de un vasto dispositivo de búsqueda. En el transcurso del operativo fueron localizadas, en días sucesivos, dos cañas de pescar de su propiedad; ambos objetos estaba en las proximidades de la playa de Pedreyada, separadas entre sí por apenas doscientos metros. Sin embargo, tras ese doble hallazgo no hubo nuevas noticias del ausente, y el día 20 de enero el Servicio de Emergencias del Principado (SEPA) dio por concluidas las tareas de rastreo, lastradas en las jornadas previas por el mal tiempo, que impidió tanto el vuelo de aeronaves, como la navegación de embarcaciones. Ahora, al menos, los familiares de Suárez podrán darle sepultura.