El Principado defiende el texto como un paso histórico mientras el debate social y político sigue abierto

Hay leyes que llegan para ordenar. Y otras que llegan para marcar un antes y un después. La futura ley LGTBI de Asturias quiere ser de las segundas. Al menos, así la define el propio Gobierno autonómico: un «paso histórico» para blindar derechos y evitar que cualquier avance pueda deshacerse. La viceconsejera Beatriz González lo dejó claro este jueves durante la presentación del Festival de Cine LGTBI de Avilés: la norma no es solo una ley más, es la respuesta a una demanda social que lleva años gestándose. Y ahora entra en su fase decisiva: el trámite parlamentario.
El objetivo es ambicioso. Prevenir la discriminación, garantizar derechos y consolidar la diversidad como algo estructural, no anecdótico. Pero también hay una idea de fondo que se repite: que lo conquistado no se toque. Que no haya marcha atrás. En ese contexto, la cultura aparece como aliada. El cine, dicen, no solo entretiene: abre conversaciones, rompe prejuicios, pone rostro a realidades que durante mucho tiempo han vivido en los márgenes.
Acompañada por la directora de Participación Ciudadana, Transparencia, Diversidad Sexual y LGTBI, Nuria Rodríguez, la viceconsejera recordaba el trabajo conjunto desarrollado con los colectivos presentes. «Estoy segurísima de que va a salir adelante siempre que los colectivos lo apoyéis», ha afirmado en relación con la futura Ley LGTBI. Y es que, como explicó, la norma nace con la vocación de «convertirse en una herramienta estratégica para prevenir y evitar cualquier forma de discriminación» y que, a su juicio, reforzará derechos y facilitará la libertad, la igualdad y la diversidad, de modo que responderá a una realidad «legítimamente demandada por los colectivos».