
Por Jesús Antonio Fernández Olmedo
«Este doble lenguaje al que se enfrenta hoy Europa deja mucho que desear, porque no participan de lleno en la guerra pero sí venden armas por doquier»
España es un país que ocupa el séptimo lugar a nivel mundial exportador de armas. Esto quiere decir que no participa en guerras en este momento y dice ‘No a la guerra’, pero vende armas a países de muy dudosa ética.
Este doble lenguaje al que se enfrenta hoy Europa deja mucho que desear, porque no participan de lleno en la guerra pero sí venden armas por doquier. Como el caso de Alemania, un gran fabricante de armamento; Suiza, un supuesto país neutral; Italia; Reino Unido; y Francia.
No estás en la primera línea de batalla pero les vendes los utensilios para que se maten. No parece muy buena dirección esta. Europa lleva vendiéndose hace tiempo como adalid de los derechos humanos y de eso tiene poco y ahí tenemos la muestra.
Aunque por otro lado, cada vez son menos creíbles estos líderes que dirigen países. ¿O será que mejor dirigen empresas, donde lo importante para ellos sólo es el dinero?
Su lenguaje es más o menos este: en esta guerra no, en esta sí. Todo esto se hace desde una forma camuflada para que no se note.
Cuando se apela al tema de los derechos humanos se dice falsamente que no se puede cerrar la fábrica de armas porque se van también los puestos de trabajo. Esto es falso porque ya hemos tenido mucho tiempo para transformar estas fábricas en otras de otro tipo que no acarreen muerte. Esto se dice no para proteger estos puestos de trabajo de personas sino para proteger el capital que cada vez gana más la industria de las armas. Hay bastante cinismo.
Es bueno llamar la atención sobre estos asuntos que nos incumben a todos y también es bueno que la sociedad tome conciencia de ello y comience a tomar posturas definidas y claras, sin tapujos.
Porque el cambio comienza por uno mismo.