Visitas guiadas en vehículo accesible permiten conocer el patrimonio local a quienes antes quedaban excluidos

El primer tuk tuk eléctrico de Asturias, en funcionamiento en Gijón a través del proyecto Visitas Gijón, ha ido mucho más allá de una simple propuesta turística. Concebido desde su origen como una forma de acercar la ciudad a todo tipo de públicos, el servicio se ha consolidado como una herramienta social que permite conocer el patrimonio gijonés a personas mayores o con problemas de movilidad que, de otro modo, tendrían serias dificultades para hacerlo.
“El objetivo nunca fue hacer visitas en tuk tuk por sí mismas, en modo taxi, sino que la gente conozca la realidad de la ciudad”, explican desde la empresa responsable del servicio. “La idea surge para ofrecer visitas guiadas contrastadas en un vehículo accesible. Hay muchas personas que vienen con poco tiempo, otras que son mayores o que tienen problemas de movilidad, y necesitaban una opción adaptada”.
El vehículo, 100 % eléctrico y con capacidad para cuatro personas, permite realizar visitas guiadas en grupos muy reducidos, algo que marca la diferencia frente a los recorridos tradicionales. Desde la empresa destacan que esta fórmula responde a una demanda real: “Mucha gente nos llama para preguntar cuánto dura la visita o si se puede hacer sin caminar demasiado. Este formato permite disfrutar de Gijón sin ese esfuerzo físico”.
La elección del tuk tuk también responde a criterios medioambientales y urbanos. “En lugar de adquirir una furgoneta, que ocupa más espacio y contamina más, optamos por un vehículo pequeño y eléctrico”, señalan. “Si se hubiese llamado de otra manera, probablemente este problema no existiría, pero la filosofía es clara: sostenibilidad y accesibilidad”.
El carácter social del proyecto se reforzó cuando desde el Hospital Gijón contactaron con Visitas Gijón para colaborar con su red sociosanitaria. “Nos trasladaron que son un centro que trabaja con personas mayores, algunas con problemas de movilidad o cognitivos, y que necesitaban actividades adaptadas”, explican desde la empresa. “Para este público, el tuk tuk es una oportunidad real de participar en visitas culturales”.
Estas rutas están pensadas como experiencias privadas para grupos muy pequeños, normalmente de hasta cuatro personas, y no funcionan en ningún caso como un servicio de taxi. “No somos transporte urbano. Somos una actividad cultural dirigida a un público que necesita esa opción”, subrayan.
Los recorridos permiten además salir de las zonas más saturadas del centro, como Cimavilla, y acceder a otros puntos de la ciudad que resultan difíciles de recorrer a pie. Entre ellos destaca la Universidad Laboral de Gijón, uno de los espacios que más sorprende a los visitantes y que se ha convertido en una parada habitual de las visitas guiadas.
Desde la empresa reconocen que aún queda camino por recorrer en materia de regulación del turismo y la movilidad en la ciudad, pero defienden que este modelo ayuda precisamente a descongestionar puntos muy concretos y a diversificar los itinerarios. “La aceptación está siendo muy buena”, concluyen. “El tuk tuk permite que personas que antes se quedaban fuera puedan conocer Gijón, entender su historia y disfrutarla en igualdad de condiciones”.