El sindicato pide una reunión urgente por la “incertidumbre” en las listas mientras familias denuncian cambios constantes de educadoras en plena etapa 0-3

La incertidumbre en las bolsas de interinidad de las escuelas infantiles de Asturias ya no es solo una cuestión administrativa. Ha saltado a las aulas. Y ahí, donde todo pasa más rápido y todo pesa más, empieza a notarse. La Federación de Servicios a la Ciudadanía de CCOO ha solicitado una reunión “urgente” con el área de Empleo Público del Principado ante el escenario que se abre con la renovación de estas listas. Un sistema que, sobre el papel, organiza sustituciones y vacantes, pero que en la práctica, según denuncian, puede generar situaciones contradictorias. El funcionamiento es sencillo, pero las consecuencias no tanto. Cuando una lista ordinaria se agota, se activa una bolsa extraordinaria para incorporar nuevo personal. El problema es que quienes ya están en la lista ordinaria no pueden inscribirse en esa bolsa. Y si, además, llega una nueva oposición, la lista anterior desaparece y solo permanecen quienes aprueban el proceso.
Ahí es donde CCOO pone el foco. La delegada Tania Alonso advierte de una posible “paradoja administrativa”: trabajadoras con experiencia, que actualmente están en activo, podrían quedarse fuera tanto de la bolsa extraordinaria como de la nueva lista ordinaria si no alcanzan la nota exigida. El sindicato plantea medidas concretas: permitir que estas profesionales accedan a la bolsa extraordinaria, garantizar su continuidad en las futuras listas y establecer un régimen transitorio que evite cortes bruscos en el empleo. Mientras ese debate sigue abierto en los despachos, en centros como la escuela infantil de Carbayoninos, en Oviedo, la situación ya tiene efectos visibles.
Las familias han alertado de la posibilidad de que sus hijos afronten un tercer cambio de educadoras en apenas unos meses. El curso comenzó con solo tres profesionales y, al poco tiempo, se produjo un primer relevo. Desde entonces, la incertidumbre se mantiene ante nuevos procesos de estabilización que podrían volver a modificar la plantilla. “Sabemos que en unos meses o en un mes va a haber otro proceso”, explicaba a este medio Alicia Sela, que advierte de que esta dinámica pone en riesgo la continuidad en las aulas.
El impacto, insisten, va más allá de la organización. Es pedagógico y emocional. “Estamos hablando de niños y niñas de cero a tres años. La adaptación a nuevas figuras es un proceso complejo”. Algunos menores podrían haber tenido ya hasta tres referentes distintos en un mismo curso. Las familias también señalan una cuestión estructural: la falta de reconocimiento pleno de esta etapa como educativa: “El personal se trata como cualquier otro, y eso no tiene en cuenta la realidad de las aulas”. Ante este escenario, han comenzado a organizarse. Tras varias reclamaciones individuales, registrarán una queja conjunta ante la administración autonómica, respaldada por todas las familias del centro. El caso de Carbayoninos no sería aislado. Según apuntan, situaciones similares podrían estar produciéndose en otras escuelinas del Principado, en un contexto en el que los procesos de estabilización y la gestión de las bolsas siguen generando dudas sobre su impacto real en el día a día de los centros.