El ciclo celebra en Gijón su tercera edición, poniendo el foco en el papel capital que las tendencias estéticas propias de aquella tercera década del siglo XX jugaron en la liberalización y el empoderamiento de la mujer asturiana
No, damas y caballeros, no… La moda nunca ha sido solo una cuestión de ropa, ni de calzado, ni tampoco de complementos. Hay de fondo y, a menudo, también en su superficie un complejo entramado de mensajes y alegatos, de reivindicaciones y objetivos, moldeables y cambiantes conforme el tiempo pasa y las necesidades humanas varían. Pensemos, por ejemplo, en el feminismo; buena parte de los logros que dicho movimiento ha cosechado a lo largo de los últimos dos siglos y medio han tenido el refuerzo de las tendencias estéticas, de unas formas de emplearlas para apoyar ese mensaje, ampliar su alcance y multiplicar su fuerza. Y precisamente en esas aguas bucea ‘Años veinte del siglo XX. El estilo de la Revolución Feminista’, el título escogido para bautizar a la que es la tercera edición del ciclo ‘Moda con Historia’. El proyecto, impulsado por la Fundación Municipal de Cultura de Gijón (FMC), sigue los pasos de sus dos citas previas para pone en valor el patrimonio textil asturiano, como parte fundamental de su identidad. Solo que, esta vez, el objeto de análisis no es otro que el papel de dicho patrimonio en la liberación y empoderamiento de la mujer. Un amplio campo de estudio al que, ahora, es posible acercarse a través de este vídeo publicado en el Canal Prestosu de Caja Rural de Asturias.
Construida sobre una serie de ponencias, proyecciones cinematográficas, representaciones teatrales y una exposición que, hasta mañana domingo, puede disfrutarse en el Centro de Cultura Antiguo Instituto, esta iniciativa tuvo su bautismo de fuego esta misma semana, de la mano de Luis Alberto Fernández González, doctor en Historia del Arte y, a la sazón, director de Programas de la FMC. Fue él quien impartió en El Llano la conferencia ‘La moda femenina en Asturias (1920- 1929). De los roperos de caridad a las firmas parisinas’, que se repetirá el próximo miércoles en El Coto, y que pone los cimientos de una edición consciente del papel de la década de 1920 como punto de inflexión, con la desaparición de los polisones y corsés como gran símbolo de libertad de la mujer. Al fin y al cabo, «todo lo que pasa en el mundo se refleja en la forma de vestir», concluye Fernández en su charla con la presentadora Juncal Herrero; de ahí que «la simplificación de la silueta» que se dio en esos años «permitió que la mujer fuese en la misma dinámica e igualdad que los hombres». Y Asturias, desde luego, no fue una excepción.
«Las mujeres jóvenes de aquí también deciden romper con las tradiciones decimonónicas, y acogen muy bien esas modas que llegaban de París», ahonda Fernández. Y, puesto que una imagen vale más que mil palabras, nada como las imágenes de entonces, expuestas en el Antiguo Instituto gracias a la aportación del Museo del Pueblo de Asturias, para comprobar esa tónica. «Vemos muchas fotografías en las que posan la abuela, la hija y la nieta, y existe esa ruptura», detalla, pensando en esos vestidos más cortos, en aquellos tejidos más ligeros y, en suma, en todos los detalles que contribuyeron a que la mujer se despojase de muchas de las cargas que habían lastrado su estética, su disfrute y hasta su integración social en siglos precedentes. Todo un clamor revolucionario que encontró una de sus banderas en la moda, y que ahora está al alcance de todos los públicos.