Medio Ambiente confirma estar analizando qué áreas son las más recurrentes para la suelta de perros, para convertir las que lo permitan en regulares, y confía en que la Ordenanza Municipal de Bienestar Animal entre en vigor antes de este verano

Con Gijón nuevamente inmersa en el debate acerca de la abundancia o escasez de zonas específicamente habilitadas para el disfrute de los perros y de sus dueños, el Ayuntamiento parece estar decidido a dar pasos que resuelvan las aristas que todavía sobreviven. Tal como el concejal de Medio Ambiente, Rodrigo Pintueles, adelantó este sábado, coincidiendo con la celebración de la feria Espacio Mascotas en el Recinto ‘Luis Adaro’, la previsión actual es que, en los próximos meses, la superficie destinada a uso canino dentro de las fronteras del municipio «aumente un 15%», añadiendo casi 40.000 nuevos metros cuadrados a los 291.342 ya disponibles. El proceso, ahondó el edil del PP, coincidirá en el tiempo con el proceso de elaboración de la futura Ordenanza de Bienestar Animal; la misma que, confían en el Consistorio, será aprobada inicialmente por la Junta de Gobierno Local «antes de la primera quincena de abril» y, una vez completados todos los trámites de presentación de enmiendas y debates, recibirá el beneplácito del Pleno para entrar en vigor antes del verano.
Por lo que respecta a esa ampliación de espacios para suelta de perros, Pintueles detalló ayer que el personal del Servicio de Parques y Jardines ya está recopilando información sobre qué áreas son, hoy por hoy, utilizadas recurrente para tal fin, aunque no sean regulares. A partir de los datos recopilados, se revisarán y evaluarán una a una, delimitando y señalizando aquellas que cumplan con requisitos tales como accesibilidad, salubridad, higiene o convivencia vecinal, entre otros criterios. Del mismo modo, las zonas ya en servicio que pierdan su utilidad, o aquellas potencialmente viables que incumplan algunos de los puntos contemplados, se descartarán. Así, la designación de unas áreas u otros se hará puntualmente, de forma dinámica, añadiendo o quitando en función de la demanda y de las posibilidades que cada lugar ofrezca. También se acotarán los periodos del año concretos en los que podrán ser disfrutadas, y bajo qué condiciones.
Al margen de lo anterior, Pintueles insistió ayer en que el objetivo de la nueva Ordenanza no es otro que definir un marco legal preciso que ponga fin a ciertas prácticas, no siempre regulares, que se vienen registrando hasta la fecha. A ese respecto, el concejal resumió las metas a alcanzar en una serie de puntos: ofrecer mayor protección frente al abandono y el maltrato, aportar un mejor control ético, definir una mayor responsabilidad por parte de los propietarios de animales, garantizar la existencia de espacios públicos más limpios, evitar conflictos vecinales y, a modo de resumen de todo lo anterior, mejorar la conducta cívica en lo que a mascotas se refiere.