Según ha podido saber miGijón, el sistema público asturiano impediría un giro hacia modelos de gestión privada

El debate sobre el futuro del Hospital de Jove ha dado un nuevo giro a raíz de la columna publicada por Andrés Presedo en miGijón. Según fuentes consultadas por este diario, la opción que apuntaba a un cambio en el modelo de gestión del centro —con la posible entrada de un operador privado— no prosperará, principalmente por las implicaciones estructurales que tendría dentro del sistema sanitario asturiano.
Las mismas fuentes subrayan que el principal obstáculo radica en la naturaleza actual del hospital. El Hospital de Jove funciona hoy bajo un convenio con el Servicio de Salud del Principado de Asturias (SESPA), lo que le permite operar como un centro integrado en la red pública pese a ser una fundación privada sin ánimo de lucro. Este modelo de concierto sanitario implica que el hospital atiende mayoritariamente a pacientes derivados del sistema público, en una proporción que resulta determinante para entender el rechazo a cualquier cambio de gestión.
En concreto, Jove presta servicio a una población de entre 50.000 y 60.000 pacientes del sistema público, actuando en la práctica como un hospital comarcal. Su financiación depende en gran medida de este concierto: forma parte de los cerca de 99,19 millones de euros que el SESPA destina en 2025 a hospitales concertados, siendo uno de los principales receptores de estos fondos.
Este contexto hace que la posibilidad de que un hospital concertado pase a estar gestionado directamente por una empresa privada genere importantes reticencias. “No encaja con el modelo actual”, apuntan las fuentes, que consideran que un cambio de este tipo alteraría de forma sustancial el equilibrio entre lo público y lo privado que caracteriza al sistema sanitario asturiano.
La clave está en que, aunque el Hospital de Jove tiene autonomía en aspectos como la contratación de personal, la organización interna o las inversiones, su función es eminentemente pública. El convenio con el SESPA le obliga a cumplir objetivos asistenciales, atender a la población asignada y someterse a controles e inspecciones. Además, su dependencia económica del sistema público limita cualquier margen para una gestión completamente independiente.
En este sentido, la hipotética entrada de un grupo como Quirónsalud —bajo la lógica de que el principal pagador asuma también la gestión— chocaría con este modelo. Las fuentes consultadas consideran que supondría un cambio de paradigma: pasar de un sistema de concierto, con alto control público, a uno más cercano a la concesión administrativa.
Ejemplos como el de la Fundación Jiménez Díaz ilustran este tipo de modelo. En ese caso, la Comunidad de Madrid cede la gestión completa del hospital a una empresa privada, que atiende a pacientes públicos bajo un sistema de financiación por capitación —una cantidad fija por ciudadano asignado, en torno a 400.000 personas—. Este esquema otorga una autonomía mucho mayor al gestor privado, que controla la organización, el presupuesto y las decisiones estratégicas del centro.
Sin embargo, las diferencias con Jove son notables. Mientras que el hospital gijonés mantiene un control público elevado y una autonomía limitada, el modelo madrileño se basa en una mayor liberalización de la gestión. Precisamente por ello, las fuentes consideran que trasladar ese esquema a Asturias resultaría difícilmente viable en el contexto actual.
Otro de los factores que refuerzan esta postura es el impacto que podría tener sobre la percepción del sistema sanitario. El hecho de que la gran mayoría de los pacientes de Jove procedan del sistema público hace que cualquier cambio en la gestión sea especialmente sensible, tanto desde el punto de vista político como social.
En definitiva, y siempre según las fuentes consultadas por miGijón, la opción de transformar el modelo de gestión del Hospital de Jove no saldrá adelante. El peso de la financiación pública, la dependencia del SESPA y la propia configuración del sistema sanitario asturiano actúan como freno a una operación que implicaría redefinir profundamente el papel del centro. Más allá de especulaciones, el escenario más probable pasa por la continuidad del modelo actual, al menos en el corto plazo.
En este centro ya se realiza actualmente actividad privada por lo que no veo el motivo por el que no podría seguir haciéndolo en mayor medida y mantener el concierto salvo que el Principado no quería pero a ver cómo asume sin Jove la asistencia a esa zona de Gijón .Asi que igual el problema lo tiene el Principado en caso de querer romper si Quiron sigue con la idea .El vaso desde este periódico es poner palos en las ruedas a toda idea de implantación de Quiron