«Vamos con la filosofía de buscar una solución», apunta Manuel Cañete, ratificado este lunes como presidente en la asamblea de la Federación de Asociaciones Vecinales (FAV) de Gijón, que, no obstante, califica las declaraciones del concejal como «una falta de respeto al movimiento vecinal»

Una conversación entre Manuel Cañete, ratificado ayer como presidente de la Federación de Asociaciones Vecinales (FAV) de Gijón en asamblea por dos años más, y Jorge Pañeda, concejal de Deportes y Educación, después de las acusaciones realizadas el sábado por el edil, en las que calificaba de «ataque político» las quejas de los vecinos por la restricción a mayores de 70 años para apuntarse a los cursos municipales de pilates, finalizó con una propuesta de encuentro por parte del popular. Éste estaba previsto para esta misma mañana en la sede del Patronato Deportivo Municipal, pero finalmente el organismo municipal lo ha pospuesto para la próxima semana sin fecha fijada todavía.
«Vamos con la filosofía de buscar una solución», apunta Cañete, que, no obstante, deja claro que «no compartimos lo que ha dicho el concejal. Es una falta de respeto al movimiento vecinal y a la autonomía de la FAV». «Desconoce lo que es la historia del movimiento vecinal y parece ser que respeta poco la independencia, porque poner en cuestión la independencia de mi persona y de mi compañera —en referencia a Carmen Vila— me parece algo que no es de recibo», expresa el dirigente vecinal, quien espera un debate constructivo en el encuentro de la próxima semana.
El dirigente recuerda que, desde la FAV, «dirigimos dos preguntas al Patronato, que tarda en respondernos. Y cuando llega la respuesta, después de insistir, nos pareció fuera de todo lugar». «Hemos sabido posteriormente que esto viene de muy atrás. Entonces, lo que hay que hacer es corregirlo. Lo que hace 30 años podría servir, porque no se le prestaba atención, ahora no», continúa Cañete, que recuerda que «la edad media que teníamos hace 30 años estaba en torno a los 75 años y ahora por encima de los 86. Una persona de 70 años tiene actividad. Se puede entender que hay colapso en los cursos, pero hay que invertir más en ellos porque hay gente que lo demanda y es bienestar para la ciudad».