El colectivo, representado por el sindicato CCOO, denuncia que la multinacional «niega» el acceso a dicha posibilidad a sus empleados nacidos en 1963 y 1964, pese a que muchos de ellos acumulan décadas de servicio y desempeñan labores exigentes

Un nuevo frente de batalla se ha abierto en el seno de ArcelorMittal; en esta ocasión, con la edad como gran elemento de tensión. Según trascendía este mismo lunes, Comisiones Obreras (CCOO) ha alzado la voz contra la multinacional para dar a conocer el malestar que reina entre los trabajadores nacidos en 1963 y 1964. ¿El motivo? La supuesta negativa de la siderúrgica a concederles el acceso a la prejubilación, aun a pesar de que muchos de los solicitantes acumulan varias décadas de servicio, y realizan oficios de alto riesgo o exigencia física. En fin, una dinámica que, a juicio del sindicato, constituye un «agravio personal» inaceptable, con un potencial impacto negativo sobre el necesario relevo generacional en la industria asturiana.
Siempre a tenor de lo trasladado por CCOO dichos trabajadores, con edades comprendidas entre 63 y 64 años, suman trayectorias de hasta 47 años en las filas de Arcelor, un largo tiempo durante el cual «han sostenido la actividad productiva en condiciones exigentes, tanto físicas como mentales». Sin embargo ahora, «cuando se acercan al final de su vida laboral», aseguran sentirse «abandonados por un sistema que no reconoce su esfuerzo», como tampoco «facilita una transición digna hacia la jubilación». Y es que, recalcan desde el ente sindical, los afectados por dicha dinámica han «cotizado durante toda una vida, y ahora se les exige seguir como si tuviéramos treinta años», lo que supone «ignorar completamente la realidad» de una porción de la plantilla que, en la práctica, «ha cumplido con creces» con la misión que tenía, y aún tiene, encomendada.
No obstante, como se ha mencionado, trabajadores y CCOO perciben un segundo punto de fricción en este escenario: la negativa de la multinacional a facilitar prejubilaciones «bloquea la entrada de jóvenes al mercado laboral, perpetuando un modelo envejecido que dificulta la renovación de la plantilla y la transmisión de conocimiento». Así las cosas, sindicato y afectados ven contradictorio que «se hable mucho de modernización, de futuro, pero sin jóvenes en las fábricas no hay futuro posible». No sorprende, en vista de lo anterior, que las reclamaciones se centren en la toma de medidas «urgentes», por parte de Arcelor, que permitan una salida «justa y pactada», acorde con los años trabajados y las condiciones del sector industrial. A mayores, CCOO urge a las Administraciones y a la dirección de la multinacional a abrir un diálogo «real» para desbloquear el problema.