La mercantil CuFres 2015 obtiene la autorización para reabrir y gestionar el centro hasta 2034, momento en que finalizará el contrato, aunque se contempla una prórroga hasta 2047; se espera que la actividad se retome este año, con quince operarios

La mala época que el matadero de Gijón lleva arrastrando desde hace años, quiebra económica incluida, está próxima a terminar. En una decisión que se dibuja como la solución -condicionada, eso sí- a dichos tiempos de sombra, la Junta de Gobierno Local autorizaba ayer martes la subrogación del contrato de explotación de la actividad en la mercantil CuFres 2015, SL, toda una veterana del sector. Será esta empresa la que, en último término, recoja el testigo del contrato, con validez hasta 2034, y con la posibilidad de prorrogarlo hasta el 13 de julio de 2047. En último término, es la forma que el Ayuntamiento ha encontrado para cumplir con el auto que, en junio del año pasado, dictó el Juzgado de lo Mercantil Número Tres de la ciudad; el mismo que adjudicaba a CuFres los bienes integrantes, incluido el arrendamiento, de la unidad productiva de la Sociedad de Explotación del Matadero de Gijón, SL, entonces concursada. Eso sí, la recién llegada deberá cumplir una serie de requisitos para que todo discurra, dicho coloquialmente, como la seda.
Según detalló ayer el portavoz municipal, Jesús Martínez Salvador, fueron los múltiples recursos presentados por las restantes empresas concurrentes los que dilataron el proceso, que puede rastrearse hasta septiembre de 2023, año en que el accionista mayoritario del matadero, Cooperativa de Agricultores, Consumidores y Usuarios, lo declaró en quiebra. Durante ese largo y complejo proceso, CuFres «se comprometió a hacer todas las inversiones necesarias» para volver a obtener el contrato, que ya había disfrutado en el pasado. A ese respecto, Martínez Salvador estima que hará falta invertir 328.000 euros acometer las obras de adecuación que permitan recuperar el registro sanitarios, y otros 613.815 euros para poner en marcha la nueva línea de sacrificio. Del mismo modo, se incluyen otros hitos a alcanzar, como retomar la actividad este mismo año, con un mínimo de quince operarios y una inversión de no menos de 150.000 euros, efectivamente desembolsada; contratar otros quince trabajadores a partir de 2027, o invertir 200.000 euros anuales en los ejercicios 2027, 2028, 2029 y 2030. Finalmente, también se exige cambiar el domicilio social del arrendatario a las instalaciones del matadero