
«El que no tiene ni razón ni excusa es el Ministerio de Transportes»

Este lunes las buenas gentes de miGijón me comentaron si me apetecía pasarme por la charla informativa que había organizado la Asociación Vecinal La Calzada respecto al consabido problema de la circulación del tráfico pesado por el barrio del mismo nombre. Y allá que me fui, a escribir esta breve crónica que no sé si explicará muy bien lo que allí sucedió. Pero comencemos por orden: arriba del escenario Carlos Arias, presidente de la Asociación de vecinos de la Calzada, realizando perfecta y educadamente su labor de presentación, introducción y moderación del debate. Cierto es que no hubo muchas dificultades con los ponentes, más bien ninguna, pero sí -si acaso- con algo muy habitual en estos procesos participativos y es que, al final, en el amplio y generoso turno para realizar preguntas, sería deseable que se hagan eso mismo, preguntas, y no reflexiones eternas de señores que no llevan ninguna cuestión, y que simplemente reflejan un compresible hartazgo, pero que no generan ni propician el debate entre los ponentes, que entiendo es a lo que se estaba.
Los ponentes. Alejandro Calvo, consejero de Movilidad, Medio Ambiente y Gestión de Emergencias, bien, con conocimiento de la temática que se abordaba y del asunto que se trataba, tanto desde el punto de vista de la movilidad, como de la inversión en infraestructuras, fue el que más intervenciones tuvo. Nieves Roqueñí, presidenta de la Autoridad Portuaria de Gijón, al igual que el consejero de Movilidad, muy metida en su papel, en su caso de gestión del Puerto, durante toda la charla. Hasta aquí las dos personas invitadas por la Asociación vecinal. El tercer representante, Jesús Salvador, portavoz del gobierno del Ayuntamiento de Gijón, segundo teniente de alcaldesa y concejal de Urbanismo y de Festejos, que estaba allí en sustitución de una ausente alcaldesa, que según se comentó estaba por Madrid reunida con el Defensor del pueblo y con el presidente del Colegio de Ingenieros de Caminos Puertos y Canales. No dejó de ser esta incomparecencia algo extraña, puesto que, entendiendo perfectamente las labores que se puedan realizar en Madrid, el asunto o debate en cuestión era una reivindicación vecinal de primer orden. Pero sigamos. No esperéis que os cuente que hubo debate, ninguno. No hubo ninguna alusión directa entre los participantes salvo, si acaso, un par de apuntes bien traídos sobre las competencias de movilidad del Ayuntamiento de Gijón que el consejero Alejandro Calvo le recordó al concejal de Urbanismo y Festejos, Jesús Salvador, ante la continua deriva que hacia este último para echar balones fuera sobre las medidas que se pudieran tomar sobre el tránsito de tráfico pesado y tráfico a secas, por la Avenida Príncipe de Asturias. Mas allá de esto, el debate solo sirvió para corroborar que en este caso tienen razón todos. Tiene razón el concejal cuando señala que el terreno, los usos y el propio suelo estaba definido y preparado para acometer la inversión que iba a hacer el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible. Tiene razón la presidenta de la Autoridad Portuaria cuando señala que es indispensable que el puerto de Gijón goce de las comunicaciones necesarias acorde al tamaño, capacidad actual y capacidad de crecimiento que tiene el Musel, y tiene razón el consejero del Principado de Asturias cuando habla de la importancia vital de pensar, licitar y ejecutar el desdoblamiento del tramo Lloreda- Veriña.
Pero sobre todo tienen razón los vecinos cuando insisten y persisten en que llevan treinta años denunciando el problema y no se ha hecho nada. Porque el que no tiene ni razón ni excusa es el Gobierno estatal, el Ministerio de Transportes que tan mal está tratando a nuestra región con la continua falta de inversiones, bien sea en el vial de Jove, o bien sea en nuestra situación de las cercanías ferroviarias. El caso es que hoy, tras ese debate, nadie debería sentirse fuera de lugar y todos si deberían sentirse obligados a remar juntos buscando la necesaria solución a un conflicto que avergüenza solo de relatarlo.
No se si habrá mas debates, si las movilizaciones continuaran o si los distintos representantes políticos lograran deshacer semejante entuerto pero lo que si seria deseable es que este debate no se tuviera que repetir dentro de otros treinta años.