El presidente del Principado, Adrián Barbón, confirma la puesta en práctica de la medida, de la que aún no se conocen detalles, para compensar los efectos de la inestabilidad internacional; acciones similares ya se aplicaron en la pandemia

Es difícil predecir qué curso tomarán los acontecimientos que, desde hace poco más de un mes, sacuden Oriente Medio y, por extensión, el resto del mundo. ¿Está la guerra en Irán próxima a su fin, como vaticina -con altibajos- el presidente de Estados Unidos, Donald Trump? ¿Habrá una invasión terrestre por parte de las Fuerzas Armadas de ese último país? ¿Podrán las economías globales resistir los efectos del conflicto sobre los precios del petróleo, cada vez más elevados? Sea como sea, y ocurra lo que ocurra, Asturias ya comienza a prepararse para algunos de los peores escenarios. De hecho, el presidente del Principado, Adrián Barbón, ha anunciado esta mañana que, a fin de compensar las consecuencias de dichas tensiones geopolíticas, se implementarán diversas medidas fiscales; entre ellas, el aplazamiento, fraccionamiento y flexibilización del pago de tributos.
«Tenemos la experiencia de haberlo hecho durante la COVID-19», ha manifestado este miércoles el dirigente autonómico, en el transcurso del Pleno de la Junta General, y respondiendo a preguntas formuladas por el diputado Álvaro Queipo, presidente del PP, principal partido en la oposición. Claro que, por ahora, la estrategia esgrimida por Barbón no deja de ser un esbozo a trazo grueso, sin detalle ni concreción, pero sí cargado de voluntad. En ese sentido, es previsible que el contenido de las acciones se den a conocer en los próximos días, una vez sean debidamente definidas por los técnicos competentes en la materia. No obstante, las palabras del presidente asturiano no han convencido a Queipo, quien le ha exigido que «comprenda ya que su mala gestión perjudica el futuro» de la región, no sin antes afearle que, desde que está en el cargo, «Asturias funciona cada vez peor».
Sin embargo, los argumentos lanzados por el líder del PP regional para sostener tales acusaciones poco han tenido que ver con la realidad internacional, y mucho con otro tema polémico: la dependencia. Así, Queipo ha esgrimido que «en estos momentos, que estamos debatiendo, hay 8.000 asturianos en una lista de espera»; de ellos, «algunos esperan hasta diecisiete meses para recibir esa ayuda». Paralelamente, ha reprochado al Ejecutivo encabezado por Barbón estar «haciendo esperar a aquellos que precisamente menos tiempo tienen para esperar», en referencia al retraso en la concesión de las prestaciones. tanto es así que, siempre según sus palabras, en 2025 «1.245 asturianos fallecieron esperando por la ayuda que ustedes tenían que darles». Todo ello, por no hablar de los «180.000 asturianos están en algún tipo de lista de espera sanitaria«, del aumento «en un 80%» de las listas de espera quirúrgicas en el Hospital de Jarrio, o de las reiteradas acusaciones de «falta de transparencia».