Pese a la ausencia aún de un balance oficial y preciso, los organizadores prevén alcanzar e, incluso, superar los 10.000 visitantes de 2025, en una edición que revalida el papel del Recinto Ferial ‘Luis Adaro’ como nuevo ‘hogar’ del evento

Fueron los últimos culinos de la jornada. Los vasos finales que, a modo de despedida, se alzaron para cerrar cuatro días consecutivos de espicha. Y, si se tiene en cuenta el resultado general, esos últimos tragos debieron resultar especialmente dulces… Con los relojes rebasando las cinco de la tarde de ayer domingo, la XVI Primer Sidre l’Añu tocaba a su fin en su segunda edición con el gijonés Recinto Ferial ‘Luis Adaro’ como ‘hogar’, completando unos datos que, si bien todavía no son ni oficiales, ni precisos, ya apuntan a una posible superación del resultado general de la cita de 2025. En aquel año se alcanzaron los 10.000 visitantes; este viernes, la afluencia ya rebasaba los 9.000. En fin, todo un revulsivo para un acontecimiento marcado por la folixa constante, por la música y, en un plano eminentemente cultural, por la exploración de los secretos de la elaboración de la sidra, y que ayer, coincidiendo con ese día final, celebró sus últimas competiciones.
Efectivamente, a partir de la una de la tarde se disputó el Concurso de Sidra Casera Hecha en Madera, todo un referente, que reunió a una veintena de elaboradores de la icónica bebida, procedentes de los rincones más dispares de la geografía asturiana. Fue un duelo reñido, como no podía ser otro modo, y el público también jugo un papel destacado, al tener la posibilidad de probar las distintas variedades de sidra desplegadas por los participantes. Sin embargo, el jurado terminó hablando… Y encumbró a Marcos Rodríguez, vecino de Salas, como vencedor del certamen. En una muy digna segunda posición se situó Vanesa Menéndez, procedente de la localidad gozoniega de Manzaneda, mientras que el podio lo completó el gijonés Iyán Dos Santos. La cuarta posición la ocupó Beni Quidiello, mientras que Elena González, también de Manzaneda, quedó quinta. Y un detalle nada desdeñable: esta última suma solo diecinueve años, una edad reducida, pero superada en juventud por Dos Santos, de quince.
¿Es, tal, vez, la confirmación de que ese ansiado relevo generacional en el sector va camino de convertirse en una realidad tranquilizadora?