Año y medio después del aterrizaje de la multinacional en el polígono de Bobes, CCOO asegura que se han producido quince despidos y 44 aperturas de expedientes desde agosto, cifras que ponen en riesgo «la paz social en la empresa»

No faltaron los aplausos, ni tampoco las polémicas, en el desembarco de Amazon en Asturias, ocurrido en septiembre de 2024 después de un largo y tortuoso proceso para poner a punto el centro logístico que, hoy por hoy, la multinacional opera en el polígono de Bobes. Sin embargo, la empresa que fundase el magnate Jeff Bezos en 1994 ha vuelto a ponerse en el foco de la actualidad regional… Y no para bien. La sección de Comisiones Obreras (CCOO), una de las fuerzas sindicales con representación entre la plantilla, ha alertado este martes de la existencia de un clima de «represión laboral» en el complejo sierense, materializado en 44 aperturas de expedientes disciplinarios, y quince despidos, solo desde el pasado mes de agosto; muchas de tales medidas, relacionadas con la gestión de la prevención de riesgos. En cualquier caso, para la organización sindical son cifras que escapan a toda lógica, y vendrían a demostrar un afán de la compañía no por corregir deficiencias, sino por depurar a quienes advierten de la existencia de las mismas. Un escenario que, advierten, podría poner punto final a la «paz social que, hasta ahora, se ha dado en la empresa».
Según detallan desde CCOO, es llamativo que, de esos 44 expedientes abiertos, diecisiete guardasen relación con problemas de seguridad en el trabajo, y cinco se concentrasen en el dock, o muelle de carga, el lugar en el que lo grandes camiones ‘atracan’ para llenar o vaciar sus remolques. La fórmula, prosiguen en el sindicato, no está contribuyendo a corregir las posibles deficiencias en materia de seguridad; más bien, todo lo contrario. «Amazon opta por seguir castigando a los trabajadores, sin realizar un análisis de por qué se producen esos fallos en los procedimientos», aseguran sus representantes, hartos de que se impongan medidas disciplinarias «sin replantear el sistema, hasta que ocurra un accidente fatal». Pero es que, además, expedientes y despidos son, a menudo, justificados mediante la etiqueta «comportamiento inadecuado», una suerte de ‘cajón de sastre’ que engloba motivos de lo más dispares. «Entre las acusaciones esgrimidas se encuentran afirmaciones sin pruebas fehacientes de embriaguez en el puesto, fiscalización de las visitas a bares en el tiempo libre, supuestas conductas de negatividad, desidia e, incluso, tener una bolsa de gominolas abierta», critican en CCOO.
Despidos «demasiado baratos»
Todas las alegaciones presentadas para tratar de frenar las medidas disciplinarias han sido «ignoradas» por la compañía, por lo que los despidos suelen materializarse hasta sus últimas consecuencias. Una tendencia posible, en opinión de CCOO, porque, con la escasa antigüedad que los empleados acumulan a estas alturas, «sale demasiado barato», lo que posibilita recurrir a la fórmula «para dar ejemplo e imponer una doctrina del miedo al resto de las personas trabajadoras». Claro, que el anterior no es el único frente en el que el sindicato está combatiendo contra la dirección de Amazon. Sus integrantes hablan también de «presiones constantes relacionadas con la productividad, la negación sistemática de las peticiones de vacaciones, y una grave vulneración de la salud laboral». Siempre a tenor de lo dicho por CCOO en su comunicado, la multinacional habría llegado al extremo de «negar la asistencia a la mutua a personas accidentadas durante su turno de trabajo, haciendo pasar los accidentes laborales como contingencias comunes».