El arzobispo de Oviedo, crítico con dicho derecho, afirma que «se juega con la muerte del más inocente e indefenso» como cortina de humo política, y advierte de que, «mientras el desierto demográfico crece, ellos matan a los que no dejan nacer»

Puede gustar más, puede gustar menos, pero la posibilidad de abortar es, hoy por hoy y con todas las de la ley, un derecho inapelable, recogido en el cuerpo normativo que rige en España. Tanto es así que, ante la posibilidad de que un futuro cambio de tendencia ideológica al frente de la nación pueda amenazar su vigencia, el Gobierno central está decidido a blindar ese derecho, tratando de reunir los apoyos necesarios para incluir un apartado al efecto, el cuarto, en el Articulo 43 de la Constitución. Por el momento, esa propuesta logró un éxito el martes, con su aprobación, en segunda vuelta, por el Consejo de Ministros. Y tal avance, aunque no definitivo, parece haber molestado a Jesús Sanz Montes. El arzobispo de Oviedo, conocido por sus duras críticas a la interrupción del embarazo, ha vuelto a cargar frontalmente contra dicho derecho y contra el intento de protegerlo… Aunque añadiendo una derivada: la acusación directa de que el Ejecutivo se está valiendo del aborto como cortina de humo para ocultar supuestos casos de corrupción.
«Se juega con la muerte del más inocente e indefenso para distraer las corrupciones políticas y gubernamentales con los conejos de sus chisteras», ha esgrimido el clérigo este mismo jueves, valiéndose, como es habitual en él, de su cuenta en la red social X. Claro, que a la artillería dialéctica de Montes aún le quedaba pólvora para hacer más disparos… A continuación, el eclesiástico ha elevado aún más la severidad de su tono, sentenciando que, «mientras el desierto demográfico crece, ellos matan a los que no dejan nacer». Y ha rematado ambas andanadas lanzando un críptico dilema: «bloquear el aborto como derecho, o apoyar la vida como salida». En fin, una demostración clara del posicionamiento de Montes al respecto, tan polémico como el recientemente planteado tras la muerte asistida de la joven Noelia Castillo, y que le llevó el 28 de marzo, de nuevo en X, a lamentar que «nos señalan y excluyen al apostar por la vida contra el aborto y la eutanasia».
Dimite causas odio