La decisión, que será llevada al Pleno de este mes, prevé movilizar 350.000 para comprar el bloque, de tres plantas, que será transformado en cinco alojamientos; «es un colectivo al que debemos proteger», confirma Pendás, edil de Servicios Sociales

Pocos son los estratos ciudadanos a los que, de un modo u otro, la actual crisis de la vivienda no está pasando factura. Un ‘todos’, por cierto, que incluye a algunos de los colectivos más vulnerables de cuantos conforman la sociedad; entre ellos, el de las familias monoparentales femeninas con menores a su cargo. Pues bien, es precisamente pensando en esas personas que el Ayuntamiento de Gijón ha tomado una de sus últimas decisiones inmobiliarias: adquirir cierto edificio de tres plantas ubicado en la calle Zaragoza, en El Natahoyo, hasta ahora de titularidad eclesiástica, y transformarlo para albergar viviendas sociales que se destinarán, preferente, a mujeres solas con niños y adolescentes. Una medida que, aclaran desde la Concejalía de Servicios Sociales, nada tiene que ver con el frustrado traslado al barrio del Albergue Covadonga, y que ya ha conseguido, este mismo jueves, el beneplácito de la Comisión de Hacienda; el próximo paso será su votación en el Pleno ordinario de abril, fechado para el próximo miércoles.
Históricamente en manos de la Congregación de las Siervas de los Pobres Hijas del Sagrado Corazón de Jesús, fueron las propias monjas las que dieron a conocer al Consistorio su voluntad de poner a la venta el inmueble en cuestión, a un precio sumamente más atractivo, para tratar de compensar la citada crisis inmobiliaria que acosa al país. La propuesta justó en los despachos municipales, así que, una vez ultimados los detalles de la propuesta, Hacienda no ha perdido tiempo en autorizar una modificación presupuestaria, por valor de 350.000 euros, para que el Ayuntamiento se haga con el edificio. La operación, todo sea dicho, ha sido posible dada su condición de financieramente sostenible. Y, una vez el Pleno dé el visto bueno a la operación de compra, tocará convertir el conjunto en hasta cinco viviendas distintas, todas ellas autónomas, que se ofrecerán en régimen de alquiler social, pero con la peculiaridad antes mencionada: serán las mujeres solas con menores bajo su tutela las que gocen de la prioridad de acceso. Lo que no ha trascendido aún es de qué modo se gestionarán, ni cuánto costará esa conversión.
«Es la condición que pondremos sobre la mesa, porque el de los menores es un colectivo sumamente vulnerable, y uno de aquellos a los que más debemos proteger», ha asegurado hoy el edil de Servicios Sociales, Guzmán Pendás, del PP. Como artífice de esta iniciativa, y preocupado por posibles malentendidos, ha querido insistir en que esta operación está categóricamente desvinculada del Albergue Covadonga, del problema del ‘sinhogarismo’ o de cualquier otra cuestión que pueda suscitar escepticismo social. Al fin y al cabo, «no podemos estigmatizar a esos menores, ni a sus madres; debemos hacer lo posible para que disfruten de una vida normal». Se podría decir que el ejemplo a seguir, aunque adaptado a dicha peculiaridad, es la acción que la Consejería de Vivienda está acometiendo en el antiguo solar de Peritos, donde ya se están levantando hasta 250 hogares que se enfocarán, preferentemente, a jóvenes. «Es un tema que nos preocupa, y más desde que se derogase la moratoria antidesahucios», profundiza Pendás, temerosos de que tal hecho «vaya a hacer que mucha gente, incluidas mujeres con niños, se encuentre ante el riesgo de perder su vivienda. De ahí la prioridad».