La intervención del SEPRONA en un centro canino de Gijón obligó al traslado de 345 canes a diferentes albergues y protectoras, donde están siendo cuidados; el municipal de Sería ha recibido decenas de llamadas para adoptar a algunos de estos animales, pero mientras siga la investigación deberán seguir bajo custodia
Un extrabajador del centro relata prácticas ilegales por parte del criadero y la existencia de epidemias de parvo en las instalaciones

Un total de 17 viajes en furgoneta fueron necesarios desde el centro canino investigado por irregularidades por el Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil hasta el Centro de Protección de Animales, en Serín, para transportar a todos los perros afectados, un total de 345, de los que más de 100 se han quedado en las instalación. El resto se han repartido con el albergue de Oviedo, la Fundación Protectora de Animales de Siero y seis protectoras que se han apresurado en colaborar. La situación de los animales, muchos enfermos, obligaba a actuar rápido.
«Los veterinarios han detectado muchísimas hernias, tumores de mama, problemas cardiacos y luego, tremendo, el tema de ojos. Problemas de piel también hay muchos, y de dientes, o sea, pérdidas de piezas dentales y muchísimo sarro. Y el sarro, o la enfermedad periodontal que padecen, es peligrosa porque ahí derivan problemas cardiacos», explica Alejandra Mier, que se está encargando de recolocar y atender a los animales. «Ayer aquí en Serín éramos como 54 y ahora imagina cómo estamos, casi sin comer: limpiar, agua, pienso, limpiar, agua, pienso…», apunta sin perder la sonrisa.
Sobre el traslado señala que «todo el equipo funcionó muy bien. Nos coordinamos fenomenal también con el SEPRONA. Luego fue cuestión de instalarlos». Y destaca, además de la colaboración de protectoras, el interés de decenas de ciudadanos que querían aportar adoptando alguno de los perros. «Nos ha llamado mucha gente, pero no están en adopción», ya que hasta que lo dicte un juez deberán estar custodiados, «pero en el mismo momento que haya algún cambio, lo comunicaremos», informa.
La concejalía estudia la posibilidad de una declaración desamparo para ponerlos en adopción
Rodrigo Pintueles, concejal de Medio Ambiente y Sostenibilidad, se desplazó hasta el Centro de Protección de Animales al conocer la operación, que calificó como «el mayor o uno de los mayores sucesos de este tipo que se han registrado en España hasta la fecha». Elogió el trabajo del SEPRONA y del propio albergue municipal y aseguró que su concejalía está «estudiando jurídicamente la posibilidad de declarar a estos animales en estado de desamparo, de tal forma que su titularidad pase a manos municipales y ello facilite, a su vez iniciar su proceso de adopción, de manera que estos perros puedan encontrar pronto una nueva familia y un hogar sin tener que esperar a que se resuelva un procedimiento judicial que previsiblemente se dilatará en el tiempo».
Ahora están bien cuidados, pero su vida no ha sido fácil. Un extrabajador del centro canino relata a miGijón de la existencia de una trama, con un segundo criadero en Badajoz. En el sur de la Península «compraban perros de fuera porque tenían mucha demanda y no tenían suficientes. Muchos vendedores los engañaban con ejemplares que tenían dos meses o un mes que pasaban por caniches toy y luego resultaban ser perros de agua, por poner un ejemplo. Y a base de comprar estos perros se metió ahí la parvo, que seguían sufriendo hasta hace poco». Además, apunta que «tenían a las perras pariendo dos veces al año cuando se supone que lo legal es que sea una vez por año», entra otras irregularidades.