Éxito rotundo el Día del Libro en Gijón, con los comercios abarrotados de clientes que, en su mayoría, no suelen acudir a buscar lectura

«Ha sido el mejor Día del Libro desde que abrí hace casi 17 años», el resumen de Rafael Gutiérrez, presidente de la Asociación de Librerías del Principado de Asturias (ALPA), es rotundo. Y, según dice, cuando le va bien a uno les va bien a todos. Lo confirman a este periódico desde la librería Paradiso:
«Tuvimos más gente que el año pasado. Lo de la rosca también funcionó bastante bien». Desde La Central también cuentan que el jueves, 23 de abril, el local estuvo abarrotado toda la jornada. Gijón salió a la calle, en busca de los libros
Y de las librerías. Valentín Tejeiro, de la Librería de Bolsillo, vivió algo parecido a lo que explican sus compañeros libreros y libreras. «El mejor día del libro de todos. Hubo muchísima gente joven, menores de treinta años, que no es la clientela habitual. De la gente que viene ese día, solo conoces el diez por ciento de los clientes. La mayoría es gente que no lee y se acerca. Tengo la impresión de que en los medios y en las instituciones se ha llamado a la movilización de las librerías, mucho más que el día de las librerías. La gente esta vez, por lo que sea, se ha enterado de que existimos. Esta vez facturé ese día un tercio más del mejor día. Es un éxito», relata Tejeiro.
«Muy bien todo. Un día muy feliz. Creo que lo de San Xurde y la rosca animó un poquitín. Fue un día de muchísima gente», añade Rafael Gutiérrez. El atractivo sucedió en los comercios, sin salir a la calle, como sucede en Barcelona, donde se montan carpas y firmas con autores y autoras en las principales plazas de la ciudad. Para muchos de los libreros, que se haya logrado este resultado sin salir a la calle, sino haciendo que el público acuda a las librerías, es un éxito mayor.
El acontecimiento confirma los índices de lectura en Asturias y las políticas de protección a los libreros y librerías, que mantienen abiertos cerca de treinta negocios sin miedo a la gentrificación. Según CEGAL, librería independiente es aquella en la que la venta de libros nuevos representa al menos el 30 % de la facturación, excluyendo así a la mayoría de las papelerías. Desde ALPA indican que en las últimas dos décadas, en Gijón fueron tantas las librerías que cerraron como las que abrieron. Esto es posible gracias a la tradición librera y a la pervivencia de hasta cuatro ateneos culturales; la ciudad y sus habitantes podrían ser reconocidos como garantes de una excepción cultural española. El Día del Libro de 2026 aleja la amenaza del cierre de estos comercios y garantiza la sostenibilidad de la diversidad cultural en la ciudad.