Los edificios que sirven de frente a la calle Mariano Pola concentrarán buena parte de los esfuerzos, centrados en sanear las estructuras, tapar los huecos, proteger los conjuntos, y garantizar su pervivencia y aprovechamiento a futuro

Como ocurre con esos puzles de miles de piezas que se quedan empantanados tras la pérdida de la última de ellas, el macroproyecto para transformar los antiguos astilleros de Naval Gijón en el prometido espacio bautizado ‘Naval Azul’ lleva desde su inicio pendiente de una pieza aún por encontrar: qué haría con su porción de los terrenos -20.097 metros cuadrados, casi un 40% del total, ahí es nada- la sociedad Pequeños y Medianos Astilleros Sociedad de Reconversión (PYMAR). Pues bien, por el momento parece que lo que el ente en cuestión hará será someterla a una puesta a punto de calado… Al menos, eso es lo que se desprende del plan que sus responsables han hecho llegar al Ayuntamiento, cumpliendo así con el requerimiento emitido por el Ejecutivo municipal, y que habría degenerado en una multa mensual de 1.500 euros en caso de haberse demorado. El informe prevé intervenciones tan variadas como la reparación de cubiertas y terrazas, la educación de fachadas o la puesta a punto de los elementos estructurales interiores. Y centra el tiro en los edificios del astillero que sirven de frente a la calle Mariano Pola; los mismos que, hoy por hoy, son el principal vestigio de aquella industria extinta.
Tal como se detalla en el documento, el que dichas edificaciones en altura sean las que concentran la protección es la razón por la que urge intervenir en ellas prioritariamente. El conjunto consiste en una serie de «naves a dos aguas, aporticadas, con cerchas y pilares metálicos en celosía, cubiertas de placas de fibrocemento ciegas, metacrilatos traslucidos para iluminación, con vigas laterales para puentes grúas, cerramientos mixtos de fabrica ladrillo y bloque de hormigón revestidos». No obstante, el paso del tiempo y la acción vandálica han privado a algunas de ellas de los portones de acceso, así como de la carpintería que exhibían en sus días de gloria, si bien sí sobreviven los arcos de fábrica de ladrillo que conectan varias entre sí. Paralelamente, a la cabecera de esas naves se alzan los bloques que antaño acogieron las oficinas del astillero, los vestuarios y los aseos, no conservados. En fin, un total que presenta una lógica apariencia desigual con construcciones de distintas alturas, y que padece de un grado medio de carbonatación en distintos puntos, filtraciones de agua de lluvia, fenómenos de oxidación y otros desperfectos, muchos de ellos achacables a la humedad y salinidad reinantes.
Ante semejante panorama, la idea de PYMAR es, de entrada, acometer la conservación y restauración de la fachada protegida, incluyendo una muy necesaria impermeabilización exterior de la envolvente del edificio, protegiendo todas las estructuras expuestas y las ventanas, y tapando los huecos identificados. A su vez, se garantizará su estabilidad estructural, para evitar el desprendimiento de elementos constructivos o decorativos, respetando, en todo caso, su configuración y valores patrimoniales, y se procederá a la limpieza general del interior del complejo, mediante la retirada de vegetación espontánea, maleza y restos orgánicos acumulados. Dos intervenciones, en suma, para las que ya se han pedido presupuestos cerrados a la empresa Proyectos y Gestiones Del Norte, SL (ProGesNorth), y que podrían comenzar en un mes, siempre y cuando el Consistorio gijonés de su visto bueno para ello.