La Federación ha tomado la decisión como muestra de apoyo a los mineros encerrados, «un acto de resistencia y visibilización de una situación insostenible»; a su vez, critica al Principado por no efectuar una «intervención efectiva» que zanje el conflicto

Desde que se celebrase por primera vez, hace la friolera de 137 años, el Día Internacional de los Trabajadores ha sido la ocasión perfecta para que, cada 1 de mayo, obreros de todo el mundo, independientemente del sector al que pertenezcan, hagan patente su fuerza y su voz para defender o, llegado el caso, exigir las merecidas condiciones dignas en el ejercicio de sus profesiones. Siendo así, a nadie sorprenderá que los sindicatos, por sistema, hayan ejercido de abanderados de dichas reivindicaciones. Y este 2026, en Asturias, SOMA-FITAG tiene claro cuál es el lugar en el que debe estar. No en Gijón, ciudad que servirá de epicentro a los actos fechados para el viernes, sino en Tormaleo, en el conejo de Ibias; más concretamente, frente a la mina Miuda, en la que continúan encerrados cuatro de los obreros del pozo. Será allí a donde acuda la Federación de Industria, Construcción y Agro de UGT, decidida a apoyar la reivindicación de los mineros mediante una concentración fijada para las 12 horas. Así lo notificaban ayer fuentes de la misma, no sin antes criticar al Gobierno autonómico por la postura adoptada frente al conflicto en cuestión.
Por el momento, no consta que ningún otro de los sindicatos mayoritarios vaya a ejecutar un desdoblamiento semejante. De hecho, la misma cúpula de UGT Asturias sí que estará presente en Gijón; no obstante, desde SOMA-FITAG descartan que su decisión responda a alguna clase de desacuerdo con el resto de la estructura del sindicato, y aseguran que es un gesto «hablado y acordado». Para sus responsables, se trata de «un acto de resistencia y visibilización de una situación insostenible», toda vez que el empresario propietario de la Miura, Fernando Martínez, lleva desde abril de 2025 sin pagar las nóminas debidas a sus mineros, ignorando, incluso, los plazos acordados ante la Justicia. «Exigimos dignidad, justicia y el fin de los abusos empresariales en la minería asturiana», claman en la Federación, invitando a trabajadores y vecinos de Ibias a que se sumen a su concentración. Al fin y al cabo, concluyen, es un ejemplo claro de «precariedad extrema» que, en pleno siglo XXI, siga dándose la máxima «trabajar y no cobrar».
Hay, no obstante, un segundo elemento que da fuerza a esa voluntad de cambiar Gijón por Tormaleo: la posición del Principado ante el conflicto en cuestión. Con la Dirección Regional de Minas supuestamente incapacitada para asumir la dirección facultativa de la explotación, al no haberse presentado ni Martínez, ni el titular de dicho puesto, en SOMA-FITAG critican que esa solución no es más que una «interpretación restrictiva» de las competencias del Ejecutivo, que denotaría una falta de voluntad de intervenir. Porque, prosiguen en la Federación de UGT, el Gobierno asturiano sí que podría ejecutar «intervenciones efectivas» en el marco de la legalidad vigente, como la ejecución subsidiaria o la apertura de procedimientos para la retirada de la concesión minera. Ese es el segundo gran mensaje que, con toda seguridad, se esgrimirá el viernes en Tormaleo: que, ante la «pasividad institucional», hacen falta actuaciones «urgentes, proporcionales y decididas».