La dirección de este diario confirma tras hablar con la exministra que abandonó el Comité de Ética en 2023 y niega cualquier implicación

La figura de María Luisa Carcedo, una de las personas más cercanas a Pedro Sánchez desde que accediera a la secretaría general en 2017, vuelve al centro del debate interno del socialismo asturiano a raíz del denominado “caso Raja”, aunque la propia exministra ha desmentido de forma tajante cualquier vinculación con los órganos encargados de dirimir el expediente disciplinario abierto en el seno del partido. Según ha confirmado la propia Carcedo en conversación con este diario, renunció a su puesto en el Comité de Ética del PSOE en marzo de 2023, coincidiendo con su nombramiento como presidenta de la Sección Novena del Consejo de Estado, cargo que desempeña en la actualidad junto a su responsabilidad en la presidencia de la Fundación Pablo Iglesias.
Este punto resulta clave para desmontar algunas de las interpretaciones que han circulado en los últimos días, en las que se apuntaba a un supuesto papel de la exministra dentro de la comisión de garantías y ética encargada de analizar el caso. Sin embargo, su salida de ese órgano hace más de tres años deja sin sustento esas hipótesis, que desde distintos sectores del partido se interpretan como intentos de la ‘vieja guardia’ de implicarla en una estrategia interna sin base real.
La controversia surge tras las informaciones publicadas por la Cadena SER en su edición de Gijón, donde algunas fuentes socialistas apuntaban a una posible “doble venganza” detrás de la situación de Iván Álvarez Raja. Según estas versiones, el conflicto tendría su origen, por un lado, en la denuncia por presunto acoso que motivó la apertura del expediente disciplinario, y por otro, en las alineaciones internas dentro del PSOE gijonés. En concreto, se señalaba el apoyo de Raja al exsecretario general Iván Fernández Ardura, cuya candidatura contó con el respaldo del SOMA-UGT.
Estas mismas fuentes situaban a Carcedo en el denominado “sector somático” del partido, sugiriendo que su influencia podría estar presente en la resolución del caso. No obstante, la realidad orgánica desmiente esa lectura: desde su incorporación al Consejo de Estado como consejera permanente y presidenta de sección, Carcedo se desvinculó de las responsabilidades internas en materia de ética partidaria.
El contexto en el que se produce esta polémica es el del cese de Raja como asesor del Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Gijón. La decisión, formalizada como un “despido disciplinario”, fue adoptada siguiendo directrices de la dirección federal del PSOE y ejecutada a través de la Federación Socialista Asturiana. Este movimiento se interpreta en algunos sectores como un anticipo del criterio que finalmente adoptará Ferraz respecto al expediente abierto tras la denuncia por presunto acoso.
Mientras tanto, el procedimiento interno continúa su curso bajo la supervisión de los órganos federales competentes, en un clima de máxima discreción. Desde la dirección del partido se insiste en el carácter reservado del proceso y en la necesidad de respetar los tiempos y garantías establecidos.
En este escenario, la mención a Carcedo añade un elemento de tensión que, sin embargo, carece de fundamento según los hechos conocidos. Su trayectoria política, que incluye etapas como ministra de Sanidad entre 2018 y 2020 y una larga carrera parlamentaria, se encuentra ahora centrada en sus responsabilidades institucionales, al margen de las dinámicas orgánicas del partido.
Así, lejos de las especulaciones, la exministra queda fuera del foco decisorio en el caso, lo que cuestiona las teorías que la sitúan como pieza clave en una supuesta maniobra interna dentro del socialismo gijonés.
El sindicato minero SOMA afronta en los últimos meses un choque con la posición política del Principado a cuenta del caso Cerredo, en el que ya se ha implicado al partido. La polémica del caso Raja continúa; sin embargo, cuando se trata de vincular a Carcedo con el SOMA —organización de notable influencia en el partido en Gijón—, en esta ocasión no se produce esa implicación.