La Guardia Civil halló cuatro ejemplares muertos, dos adultos y dos terneros, y varios más en «importante estado de abandono», muy delgados y con lesiones cutáneas; el matrimonio alega que carecía de dinero para contratar veterinarios
La dura realidad del maltrato animal vuelve a agitar los corazones y conciencias del Principado. Tal como la Guardia Civil ha notificado este sábado, un matrimonio residente en el Oriente asturiano está siendo investigado después de que, en el interior de su explotación ganadera, fuesen halladas varias vacas o muertas, o en avanzado estado de abandono. Las pesquisas las está realizando la Patrulla de Protección de la Naturaleza (PAPRONA) del instituto armado acuartelada en Panes; de hecho, es a sus agentes a los que la pareja explicó como defensa que carecía de recursos económicos para contratar servicios veterinarios para los animales a su cargo.
Según han notificado fuentes oficiales de la Benemérita, fue a finales de marzo cuando a la PAPRONA de Panes se le informó de la existencia de cierta explotación en la que era visible, al menos, una vaca muerta. De inmediato, los agentes pusieron rumbo a la cuadra en cuestión; una vez en ella, localizaron a un total de cuatro ejemplares fallecidos, dos adultos legalmente registrados, y dos terneros que carecían de identificación. Por lo que respecta a las restantes vacas, permanecían estabuladas, sí, pero presentaban un «importante estado de abandono»; pruebas de ello era la «acusada delgadez» de los animales, y las múltiples lesiones cutáneas que varios de ellos exhibían. Ante semejante panorama, los uniformados pidieron la inmediata intervención de los veterinarios adscritos a la Consejería de Medio Rural, que profundizaron en la inspección del recinto.
El trabajo policial no tardó en dar frutos, y al poco fue identificado y citado el propietario de la explotación, de 42 años. Ya en dependencias de la Guardia Civil, el hombre relató que una de las vacas muertas era propiedad de su mujer, de 29 años, y había fallecido al dar a luz a uno de los terneros; este último perdió la vida dos días después. En cuanto al segundo ejemplar adulto, estaba a su nombre, y sucumbió a una pulmonía, mientras que el otro ternero no habría podido superar una intensa diarrea. Eso sí, ninguna de esas cuatro vacas recibió atención profesional alguna, al no tener el matrimonio dinero para abonar sus servicios. Así las cosas, el cuidado sanitario no pasó de la medicación que el propio ganaderos administró a los animales, basándose en su experiencia empírica de casos anteriores. Una excusa que no ha impedido que sobre ambos pese ahora la imputación por un delito de abandono y maltrato animal, tramitada por el instituto armado.




