La entidad, heredera de la Caja de Ahorros de Asturias, cerrará su única oficina allí el 14 de mayo, privando a los casi 10.000 vecinos de un servicio que los afectados califican de «público y esencial»; ya se están planificando acciones de protesta

En el Polígono está a punto de quedarse ‘huérfanos’ de bancos. Sí, como suena… A cero. Dentro de exactamente una semana, el 14 de mayo, la única sucursal que aún sobrevive en el barrio, operada por la entidad Unicaja en el número nueve de la calle Puerto de Tarna, cerrará sus puertas definitivamente, obligando a los usuarios del servicio a desplazarse, como muy cerca, a El Llano, si necesitan, o desean, realizar trámites presenciales. Ni un cajero automático quedará. Nada. Visto desde fuera, quizá parezca una mera maniobra empresarial, una fórmula pensada para abaratar costes y proseguir la generalizada apuesta por la centralización y la implementación de lo digital. Una de tantas, de hecho, pues son legión la firmas bancarias que llevan años abrazando esa estrategia. Pero para las cerca de 10.000 personas que habitan en el Polígono, la percepción es muy diferente… Allí, la marcha de la que es heredera de la histórica Caja de Ahorros de Asturias, y la consiguiente extinción de la presencia bancaria, es entendida como la mutilación de un servicio que, para muchos, reviste un carácter público. Como una estafa sin paliativos, aventuran algunos; incluso, como una traición.
«Esto es vergonzoso; a pesar de sus altos beneficios, se van, y lo hacen con nuestro dinero», denuncia Manuel Cañete, presidente de la Asociación Vecinal ‘Evaristo San Miguel’, mirando de reojo uno de los cristales exteriores de la oficina que pronto se clausurará. Lo que observa no es su propio reflejo en el vidrio, sino el cartel adherido al mismo, por su cara interna; el mismo que informa a los usuarios de que, a partir del jueves 14, todos los servicios que se prestan allí pasarán a integrarse en la sucursal sita en el número uno de la calle Cataluña, en El Llano. De paso, el papel recuerda que la banca online está disponible las veinticuatro horas del día, desde luego… Pero eso no consuela ni a Cañete, ni a sus representados. «En Gijón hay 21.000 personas mayores de 80 años; nosotros mismos tenemos a muchas de ellas aquí. ¿Me están diciendo que Unicaja pretende que toda esa gente se las arregle para hacer sus gestiones a través de internet?», se pregunta, visiblemente indignado, antes de sumarse a esa idea, antes planteada, de que el escenario que se avecina es «una estafa; que una empresa que vino a sustituir a la Caja, a la banca emblemática de Asturias, haga esto…».
«Deberíamos reflexionar sobre a dónde nos lleva la voracidad de la banca; vacía los barrios de servicios, y eso nos empobrece»
Manuel Cañete, presidente de la Asociación Vecinal ‘Evaristo San Miguel’ del Polígono

Al presidente vecinal del Polígono no le falta tino cuando recurre a la palabra «emblemática». Fundada en 1946, en aquella Asturias que todavía se lamía las heridas abiertas por la Guerra Civil, la Caja de Ahorros operó ininterrumpidamente hasta 2011, conocida por la gran mayoría de los asturianos como CajAstur. Sin embargo, ese año todo cambió; al igual que sus ‘hermanas’ de Cantabria y Extremadura, la firma traspasó su actividad a la madrileña Liberbank, rebautizándose Fundación CajAstur, dando inicio a un periodo de nieve años que concluyó en 2020, con la integración de la misma en el malagueño Unicaja Banco. Una historia dilatada y compleja, sí, pero creadora de un sentimiento de arraigo que, ahora, en el barrio muchos ven dinamitado. «Entre nosotros hay muchísimas personas que empezaron en los tiempos de la Caja, y que han seguido hasta ahora por herencia familiar, por tradición, por confianza, porque les quedaba cerca de casa… ¿Es que toda esa gente ya no cuenta para nada?», se pregunta, airado, Cañete.
No obstante, fiel a su reputación de barrio combativo, el Polígono no se va a quedar de brazos cruzados, y en la ‘Evaristo San Miguel’ ya se estudian posibles acciones a emprender. Por el momento, la dirección de la organización vecinal remitirá a la de Unicaja una carta de protesta, reclamando el mantenimiento de la sucursal en beneficio de sus clientes. «Es algo fundamental, entendemos; puede que se trate de empresas privadas, pero los bancos ofrecen un servicio público, por que hoy cualquier trámite importante que se quiera hacer debe pasar por ellos», ahonda Cañete. Y, aunque el escrito que ya están elaborando no dé resultado, su objetivo es, incluso, más ambicioso… «Esto debería hacernos reflexionar a todos sobre a dónde nos está llevando la voracidad de la banca, sin ningún tipo de escrúpulo; está vaciando los barrios de servicios, y eso es una manera de empobrecernos», sentencia.