El edil de Educación denuncia haber sido víctima de una campaña de acoso, extensible a su familia, minutos antes de que el Pleno tumbe una propuesta de IU y Podemos para acelerar la llegada de la ‘línea caliente’ y fomentar cocinas de proximidad

Nadie puede discutir que la de concejal, si se toma en serio, no es una ocupación ni fácil, ni tampoco cómoda. Responsabilidades elevadas, disponibilidad permanente, decisiones importantes o exposición pública frecuente son algunas de las exigencias que el cargo implica. Pero si a todo lo anterior se suma una supuesta campaña de acoso contra su titular y, más aún, contra su entorno más cercano, la complejidad se dispara. Y eso es lo que, esta mañana, en el transcurso del Pleno ordinario de marzo en Gijón, Jorge Pañeda ha denunciado padecer de un tiempo a esta parte. El edil de Educación ha asegurado que, fruto de la polémica generada en torno al modelo de comedores escolares, tanto él como su familia han sido víctimas de «señalamientos», «insultos», «manifestaciones», «acusaciones graves» y otros males similares. Una serie de supuestos que esgrimía para justificar su rechazo a una propuesta conjunta presentada por IU y Podemos, y diseñada para acelerar la llegada de la ‘línea caliente’ a los centros educativos de la ciudad, y fomentar su futuro relevo por un modelo de cocinas de proximidad. Dicha propuesta, finalmente, ha caído, al toparse con la oposición del Gobierno en bloque; solo el PSOE la ha apoyado, y no sin críticas, centradas en el «oportunismo partidista» que los socialistas han creído detectar en el texto.
«El daño que se hace a este proceso (con las campañas de oposición de los últimos tiempos) no es solo político e institucional; también afecta a mi entorno y a mi familia», ha protestado Pañeda. Pese a confesarse defensor de esa máxima que afirma que «llorado se viene de casa», lo sufrido en estas semanas, ha proseguido, «no se lo deseo a nadie; han señalado a mis hijas y a mis padres, que están enfermos y no pueden defenderse». En fin, actuaciones todas que «no deberían suceder en un Estado de derecho»; sobre todo, ha concluido, «cuando la persona no es culpable». Dicho esto, sí que ha dedicado palabras de agradecimiento a la «lealtad institucional» que tanto IU como Podemos «han demostrado», pese a tener puntos de vista distintos sobre el problema. Lo que no ha hecho ha sido dar paso a la propuesta, al entender que la aceleración de la licitación del contrato para implementar la ‘línea caliente’ el próximo curso es una petición que «llega tarde, porque ya está en marcha»; que la introducción de la cofinanciación del precio de los menús para que la mejora de la calidad no repercuta en las familias es «una expectativa que, luego, podría no cumplirse», y que apostar por cocinas de proximidad, hoy por hoy, implicaría «una inversión muy importante», por lo que no resulta «ni inmediata, ni generalizable».
Con todo, las de Pañeda no han sido las únicas críticas que la idea de IU y Podemos ha recibido… Y es aquí donde, con Vox fuera de la ecuación, por la ausencia temporal de Sara Álvarez Rouco, ha entrado en juego el PSOE. Si bien, finalmente, el principal partido en la oposición ha votado a favor «por responsabilidad», la concejala Ana Belén Murias ha afeado a las fuerzas autoras el haber contado «únicamente con la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos (FAPA)» para elaborar sus argumentos. «Queremos dar las gracias a todas las federaciones y AMPAS que trabajan a diario de forma incansable, y no solo a aquella que les sirve para su alegato partidista», ha ahondado la edil del PSOE. Más aún, Murias ha sacado a colación que el actual modelo de comedores escolares se basa en «unos pliegos que, en su día, se hicieron incluyendo las propuestas de Foro y Xixón Sí Puede; critican un traje que ustedes mismos ayudaron a coser». Y ha finalizado cargando contra la sugerida cofinanciación, alegando que «es extremadamente fácil colgarse la medalla de la gratuidad o de la reducción del precio sin entrar en cómo se conseguirá el dinero». Aun así, la socialista ha concedido que, en el momento actual, es el Gobierno el que debe resolver el «problema crónico» en que el servicio de comedores se ha convertido «bajo su mandato».
Este señor tiene toda la razón .Cuanfo la izquierda acosa es un derecho democrático pero cuando es quien recibe el acoso,véase sin más Irene Montero por ejemplo,es vergonzoso y denunciable y mil cosas más .Yo creo que no se debe hacer pero aplicable para todos .Ser político exige tener que dar explicaciones políticas o penales pero nunca debe ir más allá e invadir la vida personal y familiar afectando a personas que no tienen nada que ver
La izquierda va de frente, la derecha contrata a propagandistas y acosadores a sueldo, estilo Vito Aquiles. Este señor es un llorón, que suele ser un recurso habitual de los incompetentes.