El barrio anuncia que no organizará sus festejos este verano, fruto de una normativa «desajustada» con la realidad del tejido asociativo, poco atractiva para las empresas del sector; aun así, sus representantes confían en retomarlas el año próximo

El calendario avanza, el verano ya se asoma a Gijón, el municipio se prepara para gozar de sus numerosas festividades en barrios y parroquias… Y, esta vez, Montevil se ha bajado de dicho tren. Sí, tal como suena: Montevil no tendrá sus fiestas, habitualmente fechadas a finales de junio o a primeros de agosto. Esa ha sido la drástica decisión tomada por la directiva de la Asociación Vecinal ‘El Roble’, incapaz de cumplir con los restrictivos requisitos impuestos por el Ayuntamiento, y sin margen para adaptarse a un hipotético cambio de la normativa municipal del que, por ahora, nada se sabe. Las consecuencias todavía se están acumulando, toda vez que el anuncio fue hecho en la tarde de ayer martes; sin embargo, lo que está claro es que la ‘caída’ del barrio ha puesto en guardia a las restantes entidades organizadoras de festejos, preocupadas por la posibilidad de que la tan temida desaparición de las celebraciones, en caso de que no se modernice la reglamentación que las regula, vaya camino de hacerse realidad.
«Las condiciones son muy malas y, para una asociación como la nuestra, imposibles de asumir», confiesa, desolado, Agustín Bermúdez, presidente de ‘El Roble’. Lo hace siendo plenamente consciente de que muy pronto, en el junio, deberá rendir cuentas y aportar todas las explicaciones pertinentes a los socios. Su argumento, pensando en esa inminente cita, es inamovible: no se puede. Fundamentalmente, por «la cantidad de cosas que nos piden: un control de aforo estricto, seguridad privada, sanidad… ¿Qué barrio normal se puede permitir todo eso?». Y que conste que la decisión, aunque conocida ayer, no se tomó de un día para otro. Ha habido un dilatado periodo de reflexión, tachando días en el calendario, conservando un resquicio de esperanza, aguardando una mejora de las circunstancias que, finalmente, no se ha producido. «Lo sentimos muchos; hemos hecho lo que hemos podido, y hemos esperado a tener con el Gobierno esa reunión que no acaba de llegar, pero nada», añade. En ese punto de la conversación con miGijón, la tristeza cede el lugar al enfado. Porque Bermúdez lo tiene claro: a su juicio, el Consistorio «quiere acabar con las fiesta, para que vayamos a consumir al centro».

Por el momento, sin un posicionamiento claro por parte de la Administración local, es difícil saber si esa convicción es una mera teoría conspirativa, o si tiene algo de verdad. Lo que sí hay son detalles que explican la magnitud del problema. Según detallan a este diario fuentes de la directiva de ‘El Roble’, el modelo de organización de las fiestas que se da en Montevil «es mixto: contratamos a una empresa para que gestione la barraca y la zona de feriantes, y nosotros nos ocupamos de todo lo demás: la corderada, el bingo familiar, la entrega del bollo y el vino a los socios…». Dicho arreglo no carece de lógica si se piensa que «la nuestra es una Junta Directiva, por así decirlo, ya mayor, que no está para andar atendiendo la barra». Además, es una fórmula que se repite en muchos otros barrios de la ciudad… ¿Dónde han estado los problemas insalvables para Montevil? Fundamentalmente, en las limitaciones de horarios. «Aquí, en España, tenemos la costumbre de empezar a salir de fiesta a eso de medianoche, pero el Ayuntamiento nos imponía apagar a la una de la madrugada», relatan las mismas fuentes internas. Esa limitación ha hecho imposible encontrar a una empresa externa dispuesta a organizar su parte del evento. «Habría que tener una jaima de primeros auxilios, ambulancia, seguridad… Y, para tan poco tiempo, no les sale rentable», acotan.
El malestar entre los miembros de la directiva, ya de por sí elevado, crece cuando se les pregunta por el anuncio, hecho ayer por el portavoz municipal, el forista Jesús Martínez Salvador, de un incremento de las subvenciones para la organización de fiestas de 150.000 a 170.000 euros, con aportaciones a cada entidad que pueden alcanzar los 4.500 euros… Aunque premiando especialmente a aquellos barrios en los que las fiestas las organicen totalmente los vecinos, sin recurrir a empresas privadas. Algo que, recalcan en ‘El Roble’, «es totalmente injusto; no es que queramos externalizar… ¡Es que no nos queda más remedio!». En esencia, la medida satisface una de las principales demandas de la recientemente constituida Plataforma ‘Vive lo que sentimos’, creada en defensa de las celebraciones tradicionales, pero, opinan en el barrio afectado, penaliza a colectivos «de toda la vida» que «hacemos lo que podemos con los recursos económicos y humanos disponibles». Del mismo modo, la notificación de que las verbena podrán mantenerse una hora más, hasta las dos de la madrugada, genera suspicacias en Montevil. «O sea, que hasta ahora, no se podía, porque era muy complicado armar un reglamento, y ni siquiera se habían reunido con nosotros, pero decimos que no las vamos a organizar… ¿Y, de pronto, ya se puede?», afean al Ejecutivo gijonés.
La misma Federación de Asociaciones Vecinales (FAV), durante casi un año a la cabeza de la cruzada por un cambio en la normativa municipal sobre festejos, ha hecho patente su indignación, valiéndose para ello de sus redes sociales. «Aquí lo que hay son fiestas y tradiciones de primera y de segunda», arranca el comunicado emitido, antes de criticar abiertamente, en relación a esa atención a las solicitudes de ‘Vive lo que sentimos’, que Martínez Salvador «tiene tiempo para unos, pero no para otros que llevamos meses esperando por directrices claras para realizar nuestras fiestas». Por ello, en la FAV reiteran que «apostar por mantener las tradiciones también pasa por respetar a las organizaciones sociales que llevamos años haciendo fiestas de barrio donde, luego, van a comer y a hacerse las fotos». Por su parte, en ‘El Roble’ de Montevil tratan de añadir una nota esperanzadora al triste conjunto. «Es verdad que, con todo el trabajo que nos ha costado, es una lástima quedarnos sin fiestas, pero para el año que viene intentaremos retomarlas», afirman. En ese sentido, ya hay alguna buena noticia: «una empresa que nos ha dado su palabra de que, si se flexibilizan los horarios, se comprometerá».
Pero seguro que en Montevil, muchos votan foro y Otea. Ahí lo dejo.