En la reunión, fechada para el lunes, el Gobierno «resolverá las dudas sobre la simplificación de la normativa», aunque asegura que el acuerdo alcanzado con la nueva Federación, al margen de las veteranas urbana y rural, prueba que «estamos en el camino correcto»

La hoguera en que se ha convertido la organización de las fiestas en barrios y parroquias de Gijón continúa ardiendo, avivada por el reciente anuncio, hecho por los vecinos de Montevil, de que allí será imposible ofrecer festejos este año, ante la complejidad de la normativa municipal al respecto, y lo poco competitivos que los requisitos hacen participar a las empresas organizadoras. El escenario no ha cogido por sorpresa a casi nadie; de hecho, en entornos de la Federación de Asociaciones Vecinales (FAV) y de su homóloga rural, ‘Les Caseríes’, hacía meses que se alertaba de que, a falta de una simplificación real de los trámites y condiciones, algunas entidades podrían optar por tirar la toalla, permanente o temporalmente. Y, con el malestar campando a sus anchas por el municipio, el Ayuntamiento se ha propuesto coger el toro por los cuernos e intentar resolver la papeleta. ¿Cómo? Convocando a la FAV a una reunión que tendrá lugar el próximo lunes, en la que participarán varias Concejalías implicadas -presumiblemente Urbanismo, Festejos, Seguridad Ciudadana y Participación, repartidas entre Foro y PP-, y cuyo fin será intentar aclarar dudas y calmar los ánimos… Poniendo como ejemplo de ello la buena relación establecida entre el Ejecutivo y la Federación ‘Vive lo que sentimos’, defensora de las fiestas de corte tradicional. Una comparación que, vaticinan algunos, no sentará demasiado bien en el seno de la más veterana de las agrupaciones asociativas locales.
«Nuestra intención es fomentar un espacio informativo donde los vecinos puedan resolver todas las dudas que hayan podido surgir sobre la simplificación de la normativa que rigen las celebraciones en barrios», han afirmado este jueves fuentes del Consistorio, recordando cambios como la posibilidad de obtener los permisos no más tarde de quince días si se solicitan dos meses antes del inicio de las celebraciones, la formación en el uso de desfibriladores en los casos en que el aforo vaya a superar los 750 participantes, o el nombramiento de una técnico municipal para que ejerza de enlace entre el Gobierno gijonés y las distintas asociaciones y comisiones de festejos. Modificaciones todas adoptadas para intentar acabar con tónicas tan pintorescas, como la de que la autorización llegase a manos de una determinada entidad organizadora cuando la verbena inaugural ya estaba sonando, sin hasta entonces tener la seguridad de estar obrando de conformidad con la ley. Y modificaciones que las dos Federaciones más veteranas ya tacharon de insuficiente y desajustadas con respecto a las demandas de los barrios y parroquias. Ahora bien, no parece que el Ayuntamiento vaya a deponer su postura… No en vano, en el mismo comunicado se cita como «ejemplo de que estamos en el camino correcto» la «sintonía existente con ‘Vive lo que sentimos'», y se recalca el «compromiso con estas celebraciones, siempre y cuando se preserve su esencia vecinal», apelando a la «coherencia de la FAV».