El hombre, de 41 años, pudo ser convencido por el negociador de la Guardia Civil para que abriese la puerta, momento en que agentes de la USECIC irrumpieron en la vivienda y le redujeron; se le acusa de malos tratos familiares y de detención ilegal

Pese a su condición de capital del concejo de Castrillón, Piedras Blancas es una localidad pequeña, de apenas 9.500 habitantes, de esas en las que todo se acaba sabiendo… Y donde, este miércoles, la población sigue sin salir de su estupefacción tras lo ocurrido ayer. Por espacio de casi tres horas, un vecino de dicha población, de 41 años, se atrincheró en el domicilio de su padre, negándose a abandonarlo, manteniendo como rehén a su progenitor e, incluso, amenazándole con un cuchillo. El equipo de negociación desplegado por la Guardia Civil tuvo que esmerarse a fondo pero, finalmente, logró convencer al individuo de que depusiese su actitud, momento en que fue reducido y detenido por agentes de la Unidad de Seguridad Ciudadana de la Comandancia (USECIC) del instituto armado. En estos momentos se halla ingresado en el Hospital Universitario San Agustín de Avilés, bajo custodia policial; se le acusa de los delitos de malos tratos en el ámbito familiar y detención ilegal, y este mismo lunes ya había sido denunciado por violencia doméstica.
Según fuentes de la Benemérita, fue alrededor de las 22.50 cuando el rehén, tras lograr alcanzar un teléfono, llamó al Centro Operativo de Servicios (COS) en Asturias, y dio aviso de que su hijo le estaba agrediendo. De inmediato, a modo de avanzada, una patrulla de Seguridad Ciudadana fue enviada a la zona; para cuando llegaron, los uniformados constataron que, efectivamente, presunto agresor y progenitor se encontraban dentro de la vivienda, con el primero parapetado, decidido a no salir y amenazando a su padre con el arma blanca en cuestión. A la vista de la gravedad de los hechos, se optó por movilizar a la USECIC; no obstante, el principal protagonismo recayó en el negociador de la Unidad Orgánica de Policía Judicial, que abrió una línea de diálogo con el sospechoso para intentar persuadirle de que desistiese de su conducta. Por fin, con los relojes marcando las dos de la madrugada, el ‘milagro’ se produjo: el hombre abrió la puerta, momento en que los agentes de la USECIC, provistos de equipo táctico, irrumpieron en el inmueble y procedieron al arresto. Por su parte la víctima, ya liberada, pudo acudir por su propio pie al centro de salud de Piedras Blancas; sus lesiones eran leves.