
Entre la peculiar situación médica de la mayoría de las educadoras de esta escuela infantil y la falta de reflejos por parte del Ayuntamiento, quienes pagan son los niños

En esta ocasión escribo en miGijón en calidad de padre y, por tanto, afectado por el principal problema que viene ocurriendo en la Escuela Infantil Eusebio Miranda desde hace meses, que no es otro que las recurrentes y masivas bajas médicas de una gran parte del equipo de educadores de esta céntrica guardería.
No es muy habitual que haya 10 bajas de 12 titulares en ningún sitio, como, a día de hoy, nos encontramos aquí. No ocurre en ninguna otra escuela infantil ni en ninguna empresa, ya sea pública o privada. No dudo de la legalidad de todas esas bajas y seguro que cada una de ellas está más que justificada médicamente, pero sí da que pensar, máxime cuando ya circulan en redes sociales y aplicaciones algunos comentarios sospechosos de algún caso puntual.
Leo en este mismo medio una información firmada por el compañero Borja Pino, excelente profesional, en la que recaba declaraciones de algunos padres que llegan a hablar de “explotación laboral” y “semi-esclavitud encubierta” en referencia a las condiciones laborales del equipo de educadoras infantiles. Hasta donde yo sé, cumplen con su horario laboral establecido -cuando van- y supongo que tendrían el sueldo pactado cuando firmaron el contrato; bien es cierto, que los padres entendemos sus reivindicaciones laborales y las apoyamos cada vez que convocan sus huelgas, dejando a nuestros niños en casa y teniendo que hacer piruetas para organizar nuestra conciliación familiar, pero de ahí a hablar en esos términos, me atrevería a decir que quien dijo esa barbaridad no representa al conjunto de padres y madres de la Eusebio Miranda. Y yo, tampoco: hablo a título exclusivo de mi familia, que comparte muchísimas conversaciones con otros padres que lo ven como nosotros.
Dicho esto, tampoco le resto responsabilidad en este conflicto al Ayuntamiento de Gijón en su conjunto. La Concejalía de Educación es la principal responsable, obviamente, pero los graves problemas de organización de personal -motivados por las elevadas bajas médicas a la vez- también deben apuntar a la Concejalía de Hacienda, donde se encuadra la Dirección de Personal del Ayuntamiento de Gijón. Educación es del PP y Hacienda, de Foro. Está claro que una contingencia así es muy difícil de sobrellevar, pero es su trabajo y su responsabilidad. Tenemos educadoras suplentes que están haciendo una fantástica labor, redoblando esfuerzos para suplir la carencia de las bajas por enfermedad, pero terminan su contrato y se tienen que ir. Ahí, el gestor de la escuela debería buscar cualquier mecanismo legal para prorrogarles ese contrato mientras continúe esta contingencia, por poner un ejemplo.
En definitiva, entre la peculiar situación médica de la mayoría de las educadoras de esta escuela infantil y la falta de reflejos por parte del Ayuntamiento, quienes pagan son los niños. Los bebés, que necesitan el cariño y la confianza de una cara conocida para sentirse bien en sus primeros meses de vida. Y en esta escuelina no está ocurriendo. Que cada uno saque sus conclusiones.
Posdata: agradecimiento infinito a las grandes profesionales que están siempre al pie del cañón y que, tras nuestros pequeños, son las principales afectadas por este dislate laboral. Ellas saben las que son.