La delegada del Gobierno central en Asturias asegura que los socialistas, como fuerza, no tienen «nada que esconder», tras conocerse el registro de su sede de la calle Ferraz por agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil

La particular ‘travesía del desierto’ que el PSOE lleva arrastrando de un tiempo a esta parte parece no haber alcanzado aún su final, feliz o no. A los escándalos desatados por los presuntos casos de corrupción que salpican a figuras de la talla del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, y los antiguos ministros José Luis Ábalos y Santos Cerdán, se sumaba ayer el registro, por orden del juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, de las oficinas centrales del partido, ubicadas en la calle Ferraz de Madrid. La acción, realizada por agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, habría buscado encontrar y retirar toda la documentación existente sobre una supuesta trama orquestada para «desestabilizar los procedimientos judiciales» abiertos contra el grupo socialista, en el marco del ‘caso Cerdán’; sirva de algo, o no, ha contribuido a aumentar el descrédito que padece la fuerza que lidera el actual presidente de la nación, Pedro Sánchez. Sin embargo, tampoco faltan las voces que se han alzado en defensa del PSOE… Una de las cuales resonaba, precisamente, desde Asturias. Así, la delegada del Gobierno central en la región, Adriana Lastra, se posicionaba ayer declarando ante los medios de comunicación que el suyo es «un partido limpio», que está colaborando con la Justicia, y que, en la práctica, no hay nada que ocultar.
Lastra se valía así del registro de la sede de Ferraz para dejar claro que a los agentes e investigadores del caso «se les ha entregado todo lo solicitado, porque este partido no tiene nada que esconder», atendiendo, así, al requerimiento hecho por el juez Pedraz. Más aún, la representante de La Moncloa en el Principado -que trasladó su punto de vista aprovechando una visita a las obras realizadas en la estación ferroviaria de Villabona- se mostró convencida de que, pese a la tormenta que arrecia en torno a Sánchez -con los socios de investidura abogando por un adelanto electoral, y con cada vez más voces alentando al PP para que presente una moción de censura-, «la estabilidad del Gobierno está asegurada». De ese modo, Lastra descartaba de todo punto las especulaciones y teorías acerca de un fin prematuro de la legislatura; además, aprovechó para recordar, pese a su obviedad, que «las elecciones, en este país, son cada cuatro años». Dicho de otro modo, a los socialistas «nos queda un año todavía para las elecciones generales, y este Ejecutivo va a seguir gobernando hasta el último día porque, además, está haciendo las cosas bien». Finalmente, la delegada no dejó pasar la oportunidad de referirse a la imputación de Zapatero, concluyendo que, si bien «nadie está por encima de la ley, nadie está tampoco por debajo de sus derechos».