El aislamiento de la alcaldesa y el deterioro de las relaciones con sus socios y parte de sus propios ediles marcan el último año de la legislatura

La estabilidad del gobierno municipal de Gijón atraviesa uno de sus momentos más delicados desde el inicio del mandato. A menos de un año para las elecciones municipales, las tensiones internas entre Foro y el Partido Popular ya no son un secreto en los pasillos de la Casa Consistorial. Sin embargo, más allá de las discrepancias entre socios, diversas fuentes municipales sitúan el foco del problema en el creciente aislamiento político de la alcaldesa, Carmen Moriyón, y en una forma de ejercer el liderazgo que ha terminado por erosionar las relaciones dentro de su propio ejecutivo.
Según distintas fuentes consultadas, el equipo de gobierno lleva al menos un año sin celebrar reuniones conjuntas con todos los ediles con la regularidad que cabría esperar en una coalición llamada a gestionar la principal ciudad de Asturias. A ello se suma una circunstancia que generó y sigue generando comentarios en el ámbito municipal: la paupérrima presencia de la alcaldesa en las juntas de gobierno, órgano donde habitualmente se adoptan buena parte de las decisiones estratégicas del Ayuntamiento.
En este contexto, varios miembros del ejecutivo describen una comunicación cada vez más limitada entre Alcaldía y las distintas concejalías. La situación resulta especialmente visible en la relación con los ediles del Partido Popular, que en los últimos años han asistido a numerosos episodios en los que decisiones impulsadas desde sus áreas acabaron siendo rectificadas o matizadas públicamente desde el despacho de la alcaldesa.
Los casos de Naval Azul, los comedores escolares, el Albergue Covadonga, la adjudicación del servicio de recogida de ropa usada o, más recientemente, la regulación de los patinetes eléctricos, han contribuido a consolidar la sensación de que los concejales asumen el desgaste inicial de las polémicas para que posteriormente sea Moriyón quien marque la posición definitiva del gobierno.
Algunas fuentes municipales hablan incluso de un cierto «síndrome de la plaza Mayor», en referencia al progresivo alejamiento de la alcaldesa respecto al día a día de las concejalías y a una toma de decisiones cada vez más concentrada en el entorno más próximo de Alcaldía.
Pese al deterioro interno, existe una argamasa que mantiene unida la coalición. Tanto Foro como el Partido Popular son conscientes de que las expectativas electorales de la derecha gijonesa pasan, en gran medida, por mantener abierta la posibilidad de reeditar algún tipo de acuerdo tras los comicios de 2027. Ninguna de las dos formaciones quiere aparecer ante el electorado como responsable de una ruptura prematura.
Sin embargo, las grietas también son visibles dentro del propio Foro. Diversas fuentes sitúan a los concejales Pelayo Barcia y Nuria Bravo cada vez más alejados del clima interno que predominó en los primeros compases del mandato. Tampoco ocultaría su incomodidad más gente de Foro, que no compartiría algunos de los métodos de funcionamiento que se han consolidado en Alcaldía durante los últimos años.
Las consecuencias de esta desconexión política tienen efectos prácticos sobre la gestión municipal. Uno de los ejemplos más citados dentro del Ayuntamiento es la pérdida de una subvención europea para Cimavilla cercana a los 12 millones de euros. Según distintas fuentes, la falta de coordinación entre áreas y la decisión de no involucrar plenamente a los profesionales de la Concejalía de Innovación, dirigida por el Partido Popular, terminaron lastrando una candidatura que había generado importantes expectativas.
La fotografía que deja el ecuador final del mandato es la de un gobierno que continúa unido por la necesidad política, pero que cada vez muestra mayores dificultades para funcionar como un equipo cohesionado. Mientras Foro y PP intentan preservar la coalición de cara al próximo ciclo electoral, el aislamiento de la alcaldesa y la creciente desconexión interna amenazan con convertirse en uno de los principales problemas de gobernabilidad del Ayuntamiento de Gijón.