Efectivos del Cuerpo de Bomberos de Gijón tuvieron que intervenir para sofocar un conato declarado en el salón de un piso de la calle Cienfuegos; el animal, único ocupante de la vivienda, pudo ser rescatado sin sobresaltos
Fue solo uno, no el centenar al que el nombre del lugar hace referencia, pero el incendio declarado ayer en la calle Cienfuegos aún está dando de qué hablar en el barrio de Ceares. A mediodía del domingo los vecinos de dicha arteria alertaron a las autoridades de que una densa humareda manaba de las ventanas de un tercer piso situado en el portal número 36. Afortunadamente, la vivienda estaba libre de humanos… Pero no de animales, pues en su interior se hallaba un perro solitario. No obstante, que nadie se alarme antes de tiempo. Pese a lo aparatoso del suceso, y al amplio despliegue realizado por efectivos del Cuerpo de Bomberos de Gijón, el foco fue extinguido sin mayores consecuencias, y el animal pudo ser rescatado sano y salvo.
Según testigos, las primeras volutas comenzaron a salir pasadas las doce, y poco después un todoterreno, un camión autobomba y otro con autoescalera, todos del mencionado servicio municipal, irrumpían en la calle y elevaban a los bomberos hasta la planta en cuestión, al tiempo que compañeros suyos trataban de acceder al inmueble por el interior del edificio, tendiendo líneas de ataque. Todo ello mientras, en las ventanas colindantes -incluidas las del propio bloque afectado-, decenas de lugareños se agolpaban para presenciar -y, en no pocos casos, inmortalizar- el espectáculo. Lo visto fue espectacular, qué duda cabe, aunque breve. Con el fuego localizado únicamente en el salón de la vivienda, los profesionales no tardaron en extinguirlo, y en devolver al can con sus dueños.

