Las faltas de ortografía podrán costar hasta dos puntos y todos los dispositivos electrónicos quedarán fuera de las aulas

Más de 5.100 estudiantes asturianos comienzan este martes uno de los momentos más decisivos de su trayectoria académica. Un total de 5.157 alumnos se examinan desde hoy de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) en Asturias, una convocatoria que se prolongará hasta el próximo jueves y que llega marcada por un refuerzo de las medidas de control y por un modelo de examen con un mayor peso de las competencias.
La cifra supone un ligero incremento respecto al pasado año, cuando se matricularon 5.113 estudiantes. En esta edición, las mujeres vuelven a ser mayoría entre los inscritos, con 2.956 alumnas frente a 2.201 hombres.
Las pruebas se desarrollarán en 17 sedes distribuidas por toda la geografía asturiana, con presencia en Oviedo, Gijón, Avilés, Mieres, Langreo, Ribadesella, Cangas del Narcea, Luarca y Tapia de Casariego. Como es habitual, la primera jornada arrancará con el examen de Lengua Castellana y Literatura.
El vicerrector de Estudiantes y Empleabilidad de la Universidad de Oviedo, Alfonso López Muñiz, destacó en la presentación de la convocatoria que el modelo asturiano supera ampliamente los criterios mínimos acordados por la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE). Según explicó, la tasa de competencialidad de los exámenes se situará entre el 80 y el 100%, reforzando la evaluación de habilidades y capacidades por encima de la mera memorización de contenidos.
Además, la optatividad mínima será del 75%. Aunque cualquier parte del temario podrá entrar en los exámenes de las 32 materias evaluables, los estudiantes dispondrán de distintas opciones dentro de cada bloque para elegir las preguntas que responderán.
Las faltas de ortografía volverán a tener un peso importante en la calificación final. En Lengua Castellana podrán restar hasta un máximo de dos puntos, mientras que en las pruebas de lengua extranjera la penalización podrá alcanzar un punto. En las asignaturas científicas, por el contrario, no se aplicarán criterios ortográficos.
Una de las principales novedades de este año será la incorporación de sistemas de detección de frecuencias, una herramienta destinada a evitar posibles intentos de fraude mediante dispositivos electrónicos. A ello se sumará la revisión previa de todas las aulas antes de cada examen y la habilitación de espacios específicos donde los estudiantes deberán depositar teléfonos móviles, relojes inteligentes y cualquier otro aparato digital.
Desde la Universidad de Oviedo insisten en que estas medidas no responden a una desconfianza hacia el alumnado, sino a la necesidad de garantizar la igualdad de oportunidades y la transparencia de un proceso que resulta determinante para el acceso a los estudios universitarios.
Con miles de jóvenes pendientes de unas calificaciones que pueden marcar su futuro académico, Asturias afronta desde hoy tres jornadas de máxima intensidad en las aulas, donde el esfuerzo acumulado durante todo el curso se pondrá definitivamente a prueba.