Desde el sábado está en marcha el montaje de estos icónicos elementos, ya en funcionamiento, que tienen su vertiente solidaria, ya que es la Cocina Económica la que lleva su gestión, al igual que las tumbonas y hamacas, y su recaudación se destina a los diferentes proyectos sociales que desarrolla

«Esperemos que venga un verano bueno. Noto que hay bastante arena este año. Este invierno trajo arena a la playa», reflexiona Juan Varas, responsable de Exteriores de la Cocina Económica, entidad que viene gestionando desde hace 40 años parte de las icónicas casetas de la playa de San Lorenzo y que este 2026 las lleva ya en su totalidad tras la jubilación de Manolo Díaz. El sábado comenzó su montaje por parte de los voluntarios de esta entidad benéfica y los habituales, y también turistas, pueden hacer uso desde el lunes de las que se encuentran instaladas. «Tiene que ser en varios días, porque tenemos varias escaleras. Estamos en la 7, en la 8, en la 12, en la 13 y en la 14, y lleva un proceso, porque hay que montarlo, hay que colocarlo y hay que traer el material», explica.
En total son «115 casetas», de las que «25 están en la 7 y el resto en arena seca». La escalera 14, la parte que llevaba Díaz, se convierte, con 55, en la que más reúne. De esta forma, la totalidad de la recaudación de las casetas será para la Asociación Gijonesa de Caridad, nombre oficial que recibe esta asociación, y sus diferentes proyectos solidarios. «Hay gente que no sabe que el dinero es para la Cocina Económica, que la Cocina Económica no sólo es un comedor social, sino que engloba muchas cosas. Tenemos una clínica dental, pisos para que la gente de la calle salga… Es mucho más», relata Varas, que recuerda que las tumbonas y hamacas de San Lorenzo también tienen este fin solidario. El precio de la caseta para toda la temporada —hasta el 15 de septiembre— es de 520 euros, de 20 si se quiere usar un día suelto, mientras que hacer uso de la hamaca vale 2 euros y la tumbona, 4.

En estos primeros días de servicio, Varas ve a la gente «con ganas; ya están los turistas ahí haciéndose fotos en las casetas». Preguntado por el perfil del usuario, afirma que hay dos marcados. En primer lugar, están «las familias que llevan ya mucho tiempo, que se reúnen en un punto, porque uno vive en Cimadevilla, otro en El Llano y otro en Oviedo, y cuando vienen a la playa se juntan en ese sitio». Pero también, el grupo de 4 o 5 amigos que la cogen y entonces cuando van por la playa se encuentran en ese lugar». No faltan los visitantes que se animan a alquilarlas cuando las conocen: «Muchos preguntan qué es, porque les llama la atención». Y es que estos elementos, presentes desde 1875, «son un símbolo de la ciudad» y señal de la llegada del verano.«Según se ponen, la gente tiene más ganas de playa», afirma el responsable de su gestión 151 años después de aparecer por primera vez en el arenal gijonés.