La colisión, protagonizada por dos turismos, se produjo a la altura del kilómetro 100 de la que es considerada una de la carreteras más peligrosas de España; en cuanto a los lesionados, uno es un menor, y ambos permanecen en el San Agustín

Entre los apasionados de la automoción y, más concretamente, de los grandes viajes por carretera, la mención de la N-632 evoca imágenes del enlace tradicional entre Ribadesella y Canero, pero también del que es, todavía hoy, uno de los ‘puntos negros’ más peligrosos de la geografía española. Una oscura reputación que, ayer jueves, volvió a quedar demostrada. En las horas finales de la tarde un hombre de 30 años perdía la vida, y otras dos personas -una de ellas, menor de edad- resultaban heridas, después de que dos turismos colisionasen brutalmente en la variante de Avilés, esa misma N-632, a la altura del punto kilométrico 100. La víctima mortal, que viajaba sola en uno de los vehículos, tuvo que ser excarcelada; en cuanto a los lesionados, que ocupaban el segundo coche, se recuperan en dependencias del Hospital Universitario San Agustín (HUSA), y su estado de salud no ha trascendido.
Según han indicado fuentes del Servicio de Emergencias del Principado (SEPA), fue en torno a las 20.09 cuando se recibió el aviso, en el que se informaba tanto del choque en sí mismo, como de su aparente gravedad y de la existencia de personas atrapadas en los amasijos de hierros. De inmediato, fueron movilizados varios efectivos procedentes del parque que Bomberos de Asturias mantiene en Avilés; a su llegada al escenario, la escena era dantesca, con los turismos deshechos e irreconocibles, y con el finado atrapado dentro de uno de ellos. Fue necesario utilizar herramientas especializadas para extraer el cuerpo, y los profesionales de rescate únicamente pudieron certificar la muerte del hombre. Sí recibieron atención sobre el terreno el varón de 51 años que conducía el otro coche, y el menor que le acompañaba, antes de ser derivados por tierra al HUSA. El operativo se dio por finalizado a las 21.42 horas; durante el mismo, fue preciso que agentes de la Guardia Civil regulasen el tráfico, al estar la calzada plagada de restos de los vehículos siniestrados.