El Gobierno asturiano descarta rehabilitar el edificio actual y proyecta unas instalaciones completamente nuevas

El Gobierno de Asturias ha decidido pasar página al actual centro de menores de Sograndio. El consejero de Hacienda, Justicia y Asuntos Europeos, Guillermo Peláez, anunció este viernes en la Junta General que el Principado construirá un nuevo equipamiento en sustitución del actual inmueble, descartando definitivamente la rehabilitación por fases que se había planteado en un primer momento.
La decisión supone un giro relevante en el futuro de unas instalaciones que desde hace años arrastran importantes deficiencias estructurales y que, según reconoció el propio consejero, no reúnen las condiciones necesarias para desarrollar adecuadamente la labor socioeducativa que requiere este tipo de recursos.
«Si queremos un proyecto socioeducativo ilusionante es imprescindible contar con unas instalaciones adecuadas y construidas expresamente para el destino de Sograndio», defendió Peláez durante su comparecencia en la Comisión de Hacienda. El titular autonómico explicó que ya se están elaborando los estudios urbanísticos necesarios para determinar si la parcela que ocupa actualmente el centro puede albergar la nueva construcción.
El Ejecutivo asturiano apuesta así por una reconstrucción integral vinculada a una renovación profunda del modelo de intervención con los menores. Peláez insistió en que el objetivo es favorecer la reeducación y recuperación de jóvenes que «tienen derecho a una segunda oportunidad» y garantizó que tanto la titularidad como la gestión del futuro equipamiento seguirán siendo completamente públicas.
El anuncio se produjo en una comisión parlamentaria marcada también por las críticas de la diputada del Grupo Mixto, Covadonga Tomé, quien trasladó las preocupaciones expresadas por el Comité de Empresa sobre el estado actual del centro.
Tomé describió una situación especialmente complicada en las instalaciones, que actualmente albergan a 54 menores para una capacidad total de 64 plazas. Entre las deficiencias denunciadas destacó los problemas de goteras y humedades, así como una avería en la caldera que habría provocado que el centro permaneciese tres meses consecutivos sin agua caliente desde Semana Santa.
La parlamentaria también alertó sobre el clima laboral existente entre la plantilla. Según expuso, durante algunos fines de semana se han llegado a registrar hasta 15 bajas simultáneas entre los trabajadores, una situación que atribuyó a la falta de directrices claras y a la creciente tensión entre el personal educativo y el personal de vigilancia.
Asimismo, denunció que no se estarían cumpliendo determinados ratios de seguridad, criticó la desaparición del servicio de enfermería durante los fines de semana y lamentó que el monitor deportivo prometido para reforzar las actividades nunca llegase a incorporarse.
Frente a estas acusaciones, Peláez sostuvo que la situación actual es mejor que la existente hace un año, aunque admitió que todavía queda un amplio margen de mejora. Para ello, detalló varias medidas ya acordadas con la representación de los trabajadores.
Entre ellas figura la puesta en marcha de un nuevo contrato de seguridad que incrementará su presupuesto desde los actuales 1,7 millones hasta los 2,5 millones de euros. Además, este mismo mes se negociará un protocolo específico destinado a clarificar las funciones y la coordinación entre el personal socioeducativo y el personal de vigilancia, especialmente durante los fines de semana, cuando se concentran la mayoría de los incidentes.
El consejero también informó de que ya se han cubierto trece plazas vacantes, incluida la incorporación de un responsable técnico de mantenimiento que supervisará el cumplimiento de los contratos de servicios para evitar situaciones como la reciente falta de agua caliente. Respecto a las actividades deportivas, avanzó que el Principado ha vuelto a licitar el servicio tras quedar desierto el primer concurso, con el objetivo de reforzar el contenido socioeducativo durante los fines de semana.